Mantener abiertas las líneas de comunicación
Las investigaciones revelan que los niños acuden a sus padres y cuidadores para obtener consejos y ayuda antes de tomar decisiones difíciles. En ocasiones, pasar 15 minutos al día hablando puede demostrarle a los niños que pueden hablar con sus padres si tienen algún problema. Inicie conversaciones sobre los sentimientos y la vida cotidiana con preguntas como estas:
¿Qué pasó de bueno hoy? ¿Sucedió algo malo?
¿Cómo es la hora del almuerzo en tu escuela? ¿Con quién se sienta? ¿De qué hablas?
¿Cómo es viajar en el autobús escolar?
¿En qué se destaca? ¿Qué es lo que más le gusta de si mismo?
Hablar sobre el acoso de forma directa es un paso importante para comprender cómo esta problemática podría estar afectando a los niños.