Edición 8 Final de año 2014 | Seite 7

CRÍTICA NAVIDAD Artículo Libre - Killua F iesta cristiana que celebra el nacimiento de Jesucristo el día 25 de diciembre de cada año, es de las más importantes de esta religión, junto con la pascua de resurrección y el pentecostés. Estando en un país con mayoría cristiana, es la celebración más importante del año para muchos, sobre todo para los pequeños, ya que la tradición actual dicta que se deben entregar regalos a ellos (también a los familiares y amigos), en conmemoración a lo que relata la biblia en el momento de nacer Jesús más de 2.000 años atrás. Se presentaron ante el nacimiento del mesías los muy conocidos Reyes Magos, cargando regalos para el recién nacido salvador, entre estos presentes entregados estaban la mirra, el incienso y el oro. Dentro de las tradiciones existentes, aparte de la entrega de obsequios, están la cena navideña, la tenencia en el hogar de un pesebre, el árbol navideño, coronas de adviento, entre otras. Es una hermosa fiesta que ha tomado una forma familiar en la cultura occidental actual, dejando un poco de lado el aspecto espiritual, y al utilizar las tradiciones antes mencionadas, son los niños los que más disfrutan de esta fiesta. Pero la otra cara de la moneda, la que la gran mayoría conoce o al menos tiene una pequeña concepción de cómo es, pero tiende a ignorar, tiene a ciertos grupos de personas aún más felices que los mismos retoños. Alguien muy simple de pensar es en los empresarios y dueños de las grandes tiendas del país, quienes han logrado transformar esta celebración en algo que dura más de un mes y medio. ¿Por qué tanto tiempo? Bueno, desde que finaliza la celebración de Halloween en el mercado, comienza inmediatamente la publicidad de navidad, teniendo a todos los consumidores con un “espíritu navideño” durante todo este período, y que va en aumento conforme se acerca la dichosa fecha. Y con ese “espíritu” me trato de referir al consumismo, del cual son responsables los mencionados dueños y empresarios, y que a mi parecer personal, en ciertas ocasiones logran sacar lo peor de nuestro ser. Como ejemplo, una situación que se da en épocas de ofertas importantes, y que casualmente 2 sujetos se encuentran frente al último producto en inventario que posee un enorme descuento. ¿Qué hacen? ¿Definen como seres racionales quién merece la oportunidad, muestran su caballerosidad y ceden la oportunidad al otro? Por desgracia ni cerca de esta opción, comienzan una riña que acabará cuando el oponente se canse o la paciencia se agote. Es una pena, y todo esto es parte del “espíritu navideño” (Es un caso extremo, pero sucede más habitualmente de lo que se cree). Por otro lado, pero dentro de la misma cara de la moneda, se encuentra el gobierno. ¿Y cómo no meter al gobierno en el asunto, si está casi de moda? No es por la moda que escribo, pero las casualidades a veces se dan. Con las comprar navideñas en el país, existe una reactivación del comercio debido a variables; el aumento de las compras implica directamente un aumento del empleo, ya que para suplir estas comprar, se necesita más gente que venda y atienda, pero también más personas para la producción y elaboración de productos, así como su distribución, la publicidad que comienza a aumentar, y en fin, todas estas variables hacen que el país mejore un poco en lo que a economía se refiere. Y aquí es donde entra el gobierno, ya que al mejorar los índices económicos de manera importante, sus puntos para defender la desaceleración van a mejorar. Lo anterior porque tendrán mejores cifras que mostrar antes del final de año, y que para ciertos índices anuales, afectará de manera interesante. Entonces, a lo que quiero llegar es que cuando se presenten las cifras económicas del año 2014, habiendo subido en el último mes y medio, dirán públicamente que el país se encuentra mejor, y que la desaceleración y reducción del crecimiento no son tan drásticas. Por favor, no nos dejemos engañar, no todo lo que brilla es oro. Sí, he visto algunos de los puntos que considero negativos de estas festividades, pero no para generar polémica respecto al asunto, si no para hacer consciencia respecto a lo que sucede en el país, y que a veces no nos percatamos por este “espíritu navideño” falso y miserable que nos tiene estresados por los regalos de navidad, y que no nos permite disfrutar de la fiesta como debe ser, una forma de celebrar en tranquilidad con la familia para estar en paz y rodeados de nuestros seres queridos. Para aquellas familias religiosas, también traten de recordar las enseñanzas de la biblia, de austeridad, amor, compasión y desinterés. Una muy feliz navidad. Crítica: Navidad - 7