“NO LOGRÓ ENCONTRAR
LA FÓRMULA QUE
LA HICIERA CONSISTENTE
DE PRINCIPIO A FIN“
La mejor muestra de todo esto es en la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, donde los personajes
secundarios pierden cabida en la historia, no sirven de soporte y atractivo para el manga, la
muerte de alguno de ellos se ve forzada debido a que se reintroducen repentinamente a la
acción, el balance de los poderes se pierde totalmente, el incremento desmesurado de estos
no produce verdaderos impactos dado a que no representan importancia alguna, quitando
así el valor a una de las características más importantes que poseen los shōnen.
El tiempo es otro factor importantísimo, uno de los efectos más notorios en las historias que
no poseen una base clara es el mal uso de este. Claro es el ejemplo de la resolución de
Sasuke, que si bien es correcta y coherente no es desarrollada en absoluto. Otro factor es la
revelación de secretos que en realidad nunca lo fueron dado a que no figuraron nunca en la
historia, sino más bien sirven para poder introducir nuevos villanos que superan los poderes
de los actuales, cuyo único fin es el de ser derrotados por el protagonista, sin brindar un verdadero aporte a la historia.
Existen muchos otros factores que no nombraré ya que ahora toca hablar del final en sí; además debo dejar en claro que no todo fue malo luego de la saga de Pain, si hay una faceta
que Kishimoto maneja muy bien es el drama, los momentos dramáticos los desenvuelve con
mucho sentimiento y emoción, este aspecto se destacó hasta los capítulos finales.
En lo que concierne a la trama final de Naruto, no es para nada elaborada, más bien es bastante simplista y minimalista, cumple con cerrar la mayoría de los cabos sueltos y entregar
al lector lo que ha esperado por mucho tiempo para finalmente llegar a la tan esperada conclusión. Conclusión que ya se ha visto en otro manga exitoso y del cual este shōnen repite
la fórmula, un salto de tiempo luego de la batalla final para mostrar al protagonista principal
ya adulto, casado y con hijos, lo que permite seguir alargando la historia, pero ahora desde
los hijos del protagonista además de poder sacar películas que ocurran entre la batalla final
y este salto de tiempo.
Un elemento que no aporta en nada son las parejas —y en abundancia— que muestra el
final, elemento del cual la historia nunca se pudo desligar, otorgándole mucha más importancia de la que tuvo que haber tenido.
Es así como el manga Naruto de Masashi Kishimoto finalmente termina respondiendo a los
intereses de terceros y no a los del mismo mangaka, si bien no hay que olvidar que fue una
historia bastante original y se ganó un puesto en lo más alto en popularidad, no logró encontrar la fórmula que la hiciera consistente de principio a fin, lo que al final produjo que este
manga quedara en un “pudo ser pero no fue”.
Naruto - 19