Historia Quemera | Por Gonzalo Hernán Minici
El Ducó, centro inequívoco del deporte, también lo es a nivel cul-
tural: fotogénico y universal, fue el marco seleccionado para recor-
dadas publicidades (incluida la de la Copa Libertadores de 2010)
que en un principio supo lucir en sus enormes carteles, programas
televisivos, videos musicales, películas de pantalla grande, y dis-
tintos actos políticos y religiosos de relevante concurrencia. Supo
ser templo del rock por su nítida acústica donde Patricio Rey se
transformó en el Rey de Patricios y llevó a sus Redonditos de Ri-
cota por primera vez a un estadio, La Renga danzó en «El ojo del
Huracán» y Los Piojos plagaron «Huracanes en luna plateada», así
como set de filmación cinematográfico de la escena más recor-
dada de «El secreto de sus ojos», convirtiéndose en el primer (y
único) estadio de fútbol de Argentina y segundo del mundo en el
que se rodó parte de una película ganadora de un premio Óscar.
Además, en 2005, fue declarado Sitio de Interés Cultural por inter-
medio de la Legislatura Porteña, y, el 29 de noviembre de 2007,
proclamado Patrimonio Histórico y de Defensa Estructural de la
Ciudad de Buenos Aires, siendo un solo en su especie. Cuida de
una escuela en su costado y ostenta una antesala urbana abierta al
público como muestra artística: Luna Quemera, el principal rumbo
hacia el Palacio, con sus maravillosos murales y esas paredes que
gritan historias fileteadas. Hasta una plaza llena de haches gigan-
tes le hace de primera fortaleza al paso...
También, ese set de filmación («Colonia Dignidad», film alemán del 2016).
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