¿Cómo se
trataba a los
locos en la
época de
Cervantes?
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¿Cómo eran tratados real-
mente los locos en la Edad
Media?
Cuando se declaraba que alguien estaba loco sus bienes pasaban a ser admi-
nistrados por el Rey, quien se responsabilizaba de cuidarlos, siendo responsa-
ble de que no se deterioran ni destruyeran y que siguieran generando benefi-
cios, a fin de afrontar los gastos durante la enfermedad, y le fueran luego entre-
gados al enfermo si mejoraba. No podía tomar nada en su propio beneficio.
Aquellos que se pensaba que estaban locos eran examinados por una comi-
sión integrada por miembros de la comunidad a la que pertenecía el presunto
enfermo, los que debían ser buenas personas y leales. Esta comisión evaluaba
si el paciente se orientaba correctamente, su memoria y su capacidad intelec-
tual. Por ejemplo, se le decía que nombrara los días de la semana, con quién
estaba casado, que nombrara a las personas que conocía. Se les mostraban
monedas y se les pedía que hicieran cálculos elementales con ellas. Se anali-
zaba su vida cotidiana y sus hábitos.
En ninguno de los casos registrados aparece el más mínimo rastro de que se
hablara del diablo o de cualquier otra explicación sobrenatural. Se atribuía el
trastorno mental a enfermedades orgánicas, a traumatismos o a graves situa-
ciones emocionales, por ejemplo, al temor que le inspiraba el padre o por la
muerte del cónyuge o un familiar cercano. Algunas veces se pensaba que eran
las bebidas alcohólicas la causa del trastorno mental. Incluso en muchos casos
se hablaba de causas psicológicas como la melancolía, los problemas de con-
ciencia, la ansiedad.
El cuidado de los locos en general estaba a cargo de la comunidad.
¡Qué lejos de lo que nos han contado y de lo que nos pintan novelas que nada
tienen de históricas!
El concepto de enfermedad mental
es moderno; en la antigüedad, y
hasta la Edad Media, a los locos se
los trataba como a seres embruja-
dos, endemoniados, según la su-
perstición del momento. Pues no,
esta es una deformación muy mo-
derna de una realidad que era com-
pletamente distinta... Las cosas no
fueron como cree el prejuicio con-
temporáneo. Los antiguos eran
antiguos, pero no eran incultos.
Se los consideraba poseídos por el
diablo, que estaban embrujados y
que muchas veces se los quemaba
en la hoguera. Esta afirmación tam-
bién es la que encontraríamos en
casi todos los libros de historia de
la psiquiatría, donde se nos dice
que toda esa época estaba impreg-
nada por la superstición y el trato
de los enfermos mentales era muy
cruel e incluso se abusaba de ellos,
si bien se reconocen algunas ex-
cepciones. En el siglo XVI se em-
pieza a enfocar estas enfermeda-
des con criterio científico.
En 1973 comienzan a aparecer las
investigaciones que demuestran
que, al tratar la enfermedad mental
en la Edad Media, estos historiado-
res omiten y deforman las eviden-
cias históricas. Toda la medicina de
la Edad Media se basaba en las
teorías de Galeno ( fue un médico
griego) y en las universidades don-
de se enseñaba medicina nadie
hablaba del diablo ni de la posesión
diabólica. Es más, muchos religio-
sos afirmaban que el diablo no ten-
ía poder para producir una enfer-
medad mental. En el siglo XIII, se
atribuía la locura a causas natura-
les e incluso se intentó localizar
lesiones en el cerebro que pudieran
ser la causa de las alteraciones
mentales.