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EL OLIGOPOLIO. Otro mercado de competencia imperfecta es el oligopolístico. Cuando un mercado es atendido por un reducido número de productores estamos ante un oligopolio. Se llamará oligopolio de demanda los mercados con pocos compradores y oligopolio bilateral a los formados por pocos productores y pocos demandantes. Existen barreras de entrada en el mercado, siendo la más relevante la existencia de ventajas absolutas en costes. Como en el monopolio, la producción se lleva a cabo en grandes empresas, las cuáles requieren una inversión muy elevada y tecnológicamente experimentada que no puede acometer cualquier empresa La situación oligopolista es muy diferente a la del resto de tipos de mercados. En este caso cualquier oligopolista puede influir sobre los beneficios de sus competidores. Lo que caracteriza a este tipo de mercado es precisamente la interacción que existe entre las empresas oligopolistas. Esto se traduce en que los esfuerzos por mejorar los resultados propios provocan inexorablemente el deterioro de los resultados ajenos. Los problemas de los empresarios oligopolistas tienen dos tipos de soluciones: cooperar o competir. En el primer caso nos encontramos ante lo que llamamos colusión (cualquier acuerdo que restrinja la lucha competitiva entre empresas). La forma máxima de colusión, la que maximiza los beneficios de los oligopolistas es el cártel, un acuerdo entre todos los productores de la industria para fijar precios y/o cantidades. En este caso la situación se convierte de hecho en un monopolio. Uno de los cárteles más conocidos es el de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En el segundo caso lo normal es que las empresas oligopolistas acaben entrando en una "guerra de precios" en las que las empresas compiten en la reducción de los precios y los clientes salen ganando. Puede servir para aumentar las ventas y expulsar a algún competidor pero no puede durar demasiado tiempo.