Folleto Dí Arte
Diario de Lola: páginas sueltas
c04/05/15
Sentada en mi mesa escribo para no llorar, escribo acerca de las
relaciones amorosas y los matrimonios que se acaban por
infidelidad. Dejando tras de sí amantes adoloridos, hijos
desconsolados y familiares decepcionados, todos víctimas del
flagelo de moda, ¡porque así lo llaman!, “eso es lo que se usa mija”,
“ya no hay matrimonio que dure, si no es por el uno es por la otra”.
Pienso: si es tan común la infidelidad, también lo debería ser el
homosexualismo, el lesbianismo, el que un sacerdote consiga novia;
debería ser normal para todos que personas del mismo sexo se
quieran casar y adoptar hijos, porque eso sí, ven a dos hombres
dándose un beso o a dos mujeres y ¡marica, que escándalo tan
verraco!... pero esos infieles que hacen tanto daño, que son unos
hijueputas, malparidos, poco hombres, nadie, pero nadie, les dice
nada, porque es común y corriente para nuestra sociedad. Es tan
común que aquellos infieles abandonan a sus hijos y recogen en su
seno a los de sus amantes. Por su parte, los abandonados comen
mierda.
11/05/15
Hoy me encontré con mi mejor amiga y entre charla y charla le
comente todo lo que estuve pensando estos días; ella me aconsejo:
-amiga, lo pasado ya pasó, ahora debes proyectar un nuevo futuro
hacia una vida de paz y tranquilidad, en la que el perdón debe surgir
de tu corazón; porque no perdonar es tomarse el veneno para que el
otro se muera. La idea es perdonar, y no es fácil, te aclaro:
perdonar es recordar sin sentir dolor. Aunque una cosa es decirlo y
otra sentirlo… He escuchado que el que perdona no olvida y te
cuento amiga que es verdad, porque vas a recordar todo el daño que
te hicieron, pero que no fue a ti sino a una persona muy parecida a ti,
que ya eso pasó, que no van a volver a hacerte daño, que ya pasaron
esos momentos y debes vivir el presente, que es el único momento
que cuenta. Lola recuerda que Dios escribe derecho en líneas
torcidas. No te olvides que todo pasa para el bien de los que Él ama-
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