Edición especial 2013
1. Desde la mesa de un bar
A Santamaría
Llegaste como ráfaga, sin miedo a la derrota con el alma fragmentada y con la soledad rasguñando las paredes. los secretos de tus dedos eran abrigo y melodía, noche, neblina, mar y tristeza.
Huracán agridulce, condenado a la fiebre de los labios rojos, hiciste del camino la magia y la piedra. Le robaste al tiempo sus 6 letras y le otorgaste pequeñas frases erotómanas a esta mirada de bosque triste y al pájaro de fuego que anida receloso en el extremo izquierdo del corazón.
Te respiré desde el silencio, mientras tú asesinabas sigiloso cuervos y demonios.
Hice una fiesta en el delirio de tus párpados, para desatar mares furibundos que pudieran alimentar la tierra árida y verter la espuma fresca sobre el magma del volcán.
Te bauticé en mi río sagrado de aguas termales y caudalosas. El éxtasis perdió su nombre y se adjudicó tu rostro de ojos de arena y nube. Aprendí a saborear tus mareas, a libar tus labios de veneno sutil y a enardecerme con tu elíxir. Ahora ven, desátame las manos, estos dos universos fríos y temblorosos y llévame hasta tu génesis, a tu poesía primigenia y suspende mi corazón para siempre en el verso.
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