DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Page 52
Dos Años de Vacaciones
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-Sea, pues, respondió Gordon. Id tres o cuatro
de los pequeños. Mokó, acompáñalos.
-Sí, señor Gordon.
-¡Cuida bien de ellos! añadió Briant.
-No temáis.
El grumete, en quien se podía tener confianza,
era un muchacho muy servicial muy diestro y
valeroso, y estaba llamado a prestar grandes servicios
a los jóvenes náufragos. Era asimismo muy adicto a
Briant, quien a su vez no ocultaba la simpatía que le
inspiraba Mokó; simpatía que hubiera avergonzado a
sus compañeros anglosajones.
-Vamos, exclamó Jenkins.
-¿No vas con ellos, Santiago? preguntó Briant a
su hermanito.
Santiago respondió negativamente.
Jenkins, Dole, Costar e Iverson, bajo la tutela de
Mokó, partieron hacia los arrecifes, que el mar
acababa de abandonar, esperando encontrar en los
intersticios de las piedras una buena cosecha de
mariscos, especialmente ostras y cangrejos, que,
crudos o cocidos, serían un componente agradable y
nutritivo del almuerzo.
Como buenos chicos, saltaban y brincaban,
viendo en esta excursión más placer que utilidad.
Era cosa propia de sus pocos años, pues apenas les
quedaba ya el recuerdo de las duras pruebas que
acababan de pasar, ni se cuidaban tampoco de los
peligros que les amenazaban en lo porvenir.
Desde el momento en que los pequeños se
alejaron, los mayores emprendieron la tarea del
inventario. Por una parte, Doniphan, Cross, Wilcox
y Webb hicieron el censo de las armas, de las municiones,
de las ropas, de los objetos de cama y
demás utensilios de a bordo; por otra, Briant,
Garnett, Baxter y Service inventariaron los vinos,
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