DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Page 5
Dos Años de Vacaciones
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En la popa del Sloughi, y al lado del timón, se
hallaban tres muchachos, uno de catorce años, otros
dos de trece y un grumete de raza negra, que
contaba apenas doce. Los pobres niños reunían sus
fuerzas para impedir que las olas cogieran al schooner
por los costados, haciéndole perecer. Era un trabajo
muy rudo, porque la rueda del gobernalle, dando
vueltas a pesar de los esfuerzos que las pobres criaturas
hacían para dominarla, podía de un momento a
otro sobreponerse a ellos y lanzarlos al mar. Un
poco antes de las doce arreciaron tanto las olas que
batían el flanco del yate, que puede considerarse
como un milagro que no se rompiera el timón. Los
golpes de mar eran rudísimos, y uno de ellos, muy
fuerte, derribó a nuestros pequeños marineros, si
bien pudieron éstos levantarse casi en seguida.
-¿Sirve todavía el timón? preguntó uno de ellos.
-Sí, Gordon, respondió otro muchacho, llamado
Briant, que, habiendo vuelto a ocupar su sitio,
conservaba toda su sangre fría.
Luego, dirigiéndose al tercero, dijo:
-Agárrate fuerte, Doniphan, y procura no
acobardarte. Tenemos que salvar a los demás.
Estas frases fueron dichas en inglés; mas por el
acento de Briant dejábase conocer que era de origen
francés.
Éste se volvió hacia el grumete, diciéndole:
-¿Estás herido, Mokó?
-No, señor Briant; pero procuremos mantener el
buque dando la popa a las olas, si no queremos irnos
a pique.
En este momento se abrió la escotilla que daba
patio al salón del schooner, y dos cabecitas aparecieron
al nivel del puente, oyéndose al mismo tiempo los
ladridos de un perro, que no tardó en dejarse ver
también.
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