DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Página 25
Dos Años de Vacaciones
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-Desgraciadamente no es así todavía, respondió
Gordon. Doniphan, no seas terco, y esperemos un
momento favorable para servirnos de la canoa.
Muy oportuna, ahora como otras varias veces,
fue la mediación de Gordon entre Doniphan y
Briant, pues todos sus compañeros acataron su
opinión.
La marea había bajado dos pies durante la
disputa, y ya calmados los ánimos, surgió entre
nuestros marineros la duda de si existiría algún canal
entre las rocas, cosa que sería muy útil conocer.
Briant, creyendo que se daría mucho mejor
cuenta de la posición de las rocas observando desde
el palo de mesana, se dirigió a la proa, asiéndose a
los obenques de estribor, a fuerza de puños se elevó
hasta las barras.
Entre los arrecifes se veía un paso, cuya
dirección señalaban las puntas de las rocas que
sobresalían del agua por ambos lados, y juzgó que
convendría seguir dicho paso para llegar a la playa,
embarcándose en la canoa; pero había aun
demasiados remolinos en la superficie para que la ligera
embarcación llegara sin tropiezo, y era de temor
que, lanzada la barquilla sobre alguna punta de roca,
se hiciese pedazos; valía, por lo tanto, más, esperar
hasta ver si las aguas, en su completa retirada,
dejaban un sitio practicable.
Desde lo alto de las barras, sobre las que estaba
a caballo, Briant se puso a observar el litoral, y con
ayuda del anteojo examinó toda la playa hasta el pie
del acantilado.
La costa entre los dos promontorios, separados
por una distancia de ocho o nueve millas, parecía
completamente deshabitada.
Después de media hora de observación, Briant
bajó a dar cuenta a sus compañeros de lo que había
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