Don Bosco Magazine | 页面 5

Página 5 V OL U M E N I, N º 1 I he aquí donde tienes que trabajar. Hazte humilde, fuerte, robusto; y cuanto veas que ocurre ahora con estos animales, lo deberás hacer tú con mis hijos. DBM: ¿Y así fue como desde pequeño descubrió que quería ser sacerdote? DB: ¡Qué va! Las cosas no son tan sencillas. Por la mañana conté en seguida aquel sueño; primero a mis hermanos, que se echaron a reír, y luego a mi madre y a la abuela. Cada uno lo interpretaba a su manera. Mi hermano José decía: Tú serás pastor de cabras, ovejas y otros animales. Mi madre: ¡Quién sabe si un día serás sacerdote! Antonio, con dureza: Tal vez, capi- tán de bandoleros. Pero la abuela, analfabeta del todo, con ribetes de teólogo, dio la sentencia definitiva: No hay que hacer caso de los sueños. Yo era de la opinión de mi abuela, pero nunca pude echar en olvido aquel sueño. DBM: sin embargo, se ve que sí que tuvo mucho efecto en usted. ¿Algún consejo para nuestros lectores? DB: Claro que sí,. Nunca sabemos del todo hacia dónde va nuestra vida, pero el amar, hacer el bien a los demás y sentirse feliz, suelen ir de la mano cuando se trata de vocación. Así que no tengáis miedo a marcaros metas altas cuando se trate de buscar vuestra felicidad. No os conforméis con sucedáneos que parecen daros alegrías pasajeras. Buscad vuestra felicidad y la de los demás y ahí seguro que está Dios. Rezamos juntos un Ave María para que ilumine nuestro camino para encontrar la vocación: Dios te salve María…