Tienes que comenzar a penetrarla lentamente, aunque te cueste y lo
único que desees sea moverte rápido. Tu labor será, como siempre,
intentar decodificar a tu mujer según su respiración, gemidos, gestos
en la cara, dientes, ojos cerrados o abiertos, etc. Si ella te dice que
quiere que aumentes la velocidad, perfecto, ella es tu mejor guía. Si
tu mujer es más callada, tendrás que decodificarla, pero créeme que
no será difícil porque ya vendrás con práctica gracias al foreplay.
De esta forma lo único que te quedará será disfrutar de la relación
sexual, llegará un momento en que ya no te deberá importar cuán
excitada esté tu pareja u otros factores, y que lo único que te importe
sea disfrutar. Si alcanzas la eyaculación, muy bien, si no (muchas
veces puede ocurrir), no te preocupes, porque todo lo vivido antes
habrá valido la pena, tú y ella habrán pasado un buen rato y habrán
sentado un precedente: desde ahora, las relaciones sexuales de ambos
serán lentas, sin prisa, siempre con un "juego previo" extenso, y
siempre, sin excepción, teniendo como objetivo disfrutar, y no llegar
al orgasmo o eyaculación.
Algunas posiciones que puedes poner en práctica:
Estas posiciones ayudarán principalmente a que la relación sexual no
caiga en la rutina y en una robótica en donde ambos sepan "qué va a
ocurrir". Una de los factores que constituyen una relación sexual plena
es que siempre hayan sorpresas.
Alterando la interacción sexual utilizando alguna de estas
posiciones el factor sorpresa siempre estará presente:
Domina tu Orgasmo – Programa Completo