DIáLOGOS. Mujer e Igualdad Jan. 2014 | Page 35

Dos combatientes del ejército rojo la ven, vienen a matarla. Uno de ellos le pega un puñetazo; otro soldado la defiende, dando un culetazo con su ak-47 en la sien a su compañero, que cae inconsciente. Leonor, muy asombrada, al ver que le había salvado la vida se dirigió al soldado:

-“¡Muchas Gracias! ¿Cómo te llamas?

-Me llamo Irina, soy soldado raso del ejército soviètico. ¿Y tú?

- Me llamo Leonor, y soy sargento del ejército alemán ¿por qué estás en la guerra, Irina?

-Es porque no me queda nada más, esta guerra me dejó sin familia.

Ella no era la única mujer que luchaba en la guerra por ese motivo. Irina la levantó, la desvistió y le cambio el uniforme ya que su vida peligraba.

La vida te da sorpresas, pensó, de sargento alemán a soldado ruso.

Muchas batallas juntas unieron sus destinos. Leonor e Irina avanzaban a Berlín. Europa va camino de ser liberada por los aliados.

El 10 de febrero de 1945, el ejército ruso, con Leonor e Irina en el frente entran en Berlín, el corazón de Alemania.. Adolf Hitler huye a su bunker subterráneo. Leonor no falla, sangra por su sien, e Irina clava la bandera roja en el Reichstag que representará el fin de la guerra.

Al final de la guerra, Leonor e Irina decidieron continuar juntas y, desde entonces, viven muy unidas.