no quería decir lo que le pasaba por temor a su marido, igual que Sonia. Pero antes o después tendrían que hacerlo. Sonia se hizo muy amiga de María. Pasaron juntas esos tres días sin dormir, y contándose esas cosas que hacían y que les mandaban sus maridos y, que si no llevaban dinero a casa, sabían muy bien lo que les iba a suceder: humillaciones.
Cuando terminaron los tres días de estar encerradas en la comisaria las llevaron a juicio. Sonia no sabía qué hacer, tenía miedo de lo que podía pasar allí dentro. Ella sabía bien que tarde o temprano diría todo lo que sufría con su marido, aunque fuese tarde y ya estuviese en la cárcel de mujeres. Tras el juicio, la llevaron al calabozo. Su ingreso en prisión era dentro de dos días. Mientras subían a María, Sonia pensó para sí qué ójala estuviesen juntas si la condenaban. Y así, en cosa de hora y media, más o menos, fue condenada, el mismo día; así que tuvo suerte, ingresaron y estuvieron juntas durante un año en la prisión, pasando por lo bueno y por malo; pero, el tiempo pasaba lento.
Al año, faltándole uno y medio más, Sonia se decidió a hablar con el juez y decirle lo que estaba pasando con su marido, sobre el maltrato y lo mal que lo pasaba, con tantos golpes y tantos insultos y desprecios.
El Juez inició una investigación. Al cabo de varios meses, el marido de Sonia fue hecho preso acusado de traficar con mujeres que, engañadas, eran traídas desde otros países. Ella temía que cuando saliera de la cárcel la esperaría, pero Sonia no se imaginaba que por suerte le habían echado casi veinte años, por tráfico y maltrato de mujeres.
Sonia cumplió bien su condena, no tuvo problema. Aprovechó el tiempo para sacarse el bachillerato ya que no lo tenía. A María le faltaban unos meses aún. Se despidió de María y se dirigió al Ayuntamiento próximo a su casa, solicitó una ayuda económica para salir de la ciudad. Tuvo suerte, se la concedieron y se fue. Para Sonia empezó una nueva vida, se casó al poco tiempo, formó una familia y vivió tranquila.
Al fin Sonia encontró un poquito de felicidad. Después de todo lo que había pasado, se lo merecía, todas nos lo merecemos…