Bogotá, agosto 28 de 2018
Te escribo esta carta sentada en mi cama…..
Enloquecía por ti, amor, enloquecía porque tenias el don de transformar lo
doloroso en encantador, podría alojarme en las esquinas de tus ojos, quería
que vinieras… fluyeras, caminaras conmigo, quería verte reír y que
contáramos nuestras historias cualquieras. Y es que no te conocía y ya te
imaginaba, te esperaba, te quería besar, me quería lagar al mar y llevarte
conmigo, quería todo si era contigo.
Me sentía feliz con eso, con que fueras la luz en mi oscuridad, mi
conciliación, mi guía.
Pero… comprobé que con el amor no basta, nada va bien así que solo queda
joderse o resistir. No es un buen momento, nada va bien y al parecer
empeora, y es que atesoro la mala suerte, vivo en una ciudad llena de odio,
la gente está perdida, esto es humanidad sin humanidad, odio todo esto. La
boca que dice amarme es la misma que me miente, me quieren manchar el
espíritu y además endeudar la cabeza. Quien se supone que cuida de mi, sabe
abusar de su fuerza.
Todo esto es una farsa, en la que pretendo poner un muro alrededor de mis
pensamientos, y la verdad es que estoy agotada de ver cómo nos