vendían de todo y también cerveza y yo me fui detrás de mi mamá, entonces
ahí en la tienda había un señor para mi común, ellas se fueron para otra casa
y me dijo mi madrina que por favor le cuidara la tienda que ellas ya venían,
yo le dije que bueno, el señor que estaba ahí me gastó una gaseosa pony
malta, me acuerdo tanto que era más o menos alto, barbudo, gordo y después
de que yo me estaba tomando la gaseosa él me sentó en sus piernas y me
empezó a tocar las piernas, después me bajo la cremallera del pantalón y me
empezó a manosear, jamás me había sentido tan poca cosa como me sentí en
ese momento, no sé cómo hice pero me fui de ese lugar y fui donde mi mamá
donde ella estaba muy ocupada hablando con las vecinas y lo único que me
dijeron fue:- vaya para la tienda que ya vamos-, y yo me devolví en ese
momento llegó un pedido a la tienda y yo fui a llamar a mi madrina y ahí si me
hicieron caso, cuando ellas llegaron a la tienda yo me fui corriendo para mi
casa me encerré en la pieza pequeña de mi casa, al rato mi mamá me vio que
estaba privada llorando, me preguntó:
-¿por qué estaba llorando?- yo le
conté, y cuando le dije mi madrina estaba ahí y mi mamá me abrazó sin
decirme nada.
Después mi mamá se fue y yo escuché que mi madrina le decía que no me
creyera que eso, eran mentiras mías, que ese señor no era capaz de hacer
algo así, cada vez me sentía peor, desde ese día mi vida cambió totalmente,
fueron días de mucha depresión donde mi mama decidió no creerme e
ignorar todo lo que yo decía o sentía.
Desde ese día solo recibí palabras que me hacían sentir mal, nunca escuché
palabras de aliento, nunca escuché a mi mama decir, que no llorara más que
la perdonara por ese día no estar conmigo en esos momentos, nunca escuché