Por: Harry Legnar
harry@tres-tercios.com
@harrylegnar
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EL JARDÍN DE ADÁN
iciembre me gustó pa’… cuando llegan estas fe-
chas, el final de año, las fiestas decembrinas y los
cargados mensajes de amor y paz (ciertos o no),
siempre me hacen pensar sobre la situación que se vive
en el mundo.
Aunque parezca una respuesta boba de certamen de belle-
za, si pudiera pedir un deseo, sería la paz en el mundo, y
es que sólo basta prender el televisor, leer un diario o el
simple hecho de salir a la calle, para darnos cuenta que
vivimos en un mundo lleno de violencia y en extremo falto
de respeto por los demás, por no decir poco tolerante y
hasta cierto punto primitivo.
Ya lo mencionaba yo en una columna pasada, no sólo no
avanzamos como sociedad sino que retrocedemos en los
logros obtenidos. Por lo mismo me da cierta tristeza y
decepción toparme frecuentemente con noticias que no
hacen más que reforzar lo que antes mencionaba. La dis-
criminación, la no tolerancia, el miedo a lo desconocido
y la información truqueada, hacen que este mundo cada
vez se torne más agresivo.
No es raro entonces encontrar que en Chile, un militar sea
despedido debido a su orientación sexual y por ser porta-
dor del VIH, o que en Rusia ya existan miembros LGBT que
deben cumplir la condena otorgada por violar la Ley contra
la propaganda homosexual, o que en muchas otras partes
del mundo sigan siendo el pan de cada día las agresiones
de cualquier tipo, ya no sólo por ser homosexual, sino por
ser “diferente”.
Parece que no terminamos de darnos cuenta que al final
del día todos somos iguales, todos somos humanos, (si es
que aún queda algo de humanidad en nosotros) y que son
precisamente esas pequeñas diferencias lo que nos hace
únicos y especiales.
Afortunadamente no todo son malas noticias y aunque
son pocos, existen acontecimientos que dan un poco de
luz a la oscuridad en la que vivimos, como lo es el caso
de Xavier Bettel, quien se acaba de convertir en el primer
mandatario de Luxemburgo abiertamente gay.
Insisto no se trata ya sólo de la orientación sexual sino
de ir más allá y normalizar esas diferencias de cualquier
tipo, que no por ser distintas son mejores o peores que las
otras, piénsalo, tal vez este año quieras dedicar una de tus
uvas de fin de año en pro de un mundo mejor.
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