Dfños 14 dfños14 | Page 78

¿Por qué no puedo dejar mi celular? Por: Marco Antonio Peimbert H ace muchos días mien- tras estaba con mis comadres jugando a la comidita, se nos acercó el señor que toma los pedidos y nos pregunto: ¿Con verdura? Y La verdad es que a partir de ese mo- mento, mi vida cambió. La manera tan sutil, tan homogénea, es más, tan caballerosa de recordarme incluir vegetales en mi dieta diaria, me hizo agua la boca. En síntesis –jamás me habían hecho sentir eso-. Regresando al punto, ¿Cuántas veces no hemos sentido que hay una parte de nosotros que se puede comprar en un aparador? Y no me refiero a un dildo o esas cosas del demonio que te hacen pasar momentos de felicidad, ahora hablo del CELULAR, ya sea que seas fan del teléfono con una manzana mordida, del polvo es- telar o aquel que tiene un sistema operativo de marciano, en el se depositan varios SECRETOS. Vamos a responder la pregunta, como es mi costumbre enlistando todo eso que nos tiene presos al celular. 76