Por: Harry Legnar
harry@tres-tercios.com
@harrylegnar
C
on la muerte de Joan Rivers sucedió una
cosa muy interesante, no es que no fuera
consciente de ello, pero esta situación lo
reafirmó. Revisando el facebook me topé
con el estado de un amigo que mencio-
naba más o menos lo siguiente… Fracasaste como gay
si lloras por Cerati y no rezas por la salud de Joan Riv-
ers… en ese momento no le presté importancia pues
yo ni sabía quién era esa tal Joan… tras su muerte
todo fue diferente y no faltaron las incomodidades,
sorpresas y casi mentadas de madre cuando publiqué
no saber quién era la señora y su parecido físico con
Silvia Pinal…
En fin, para no hacer el cuento largo, lo que quiero
decir con ello es que, somos nosotros, la comunidad
gay, quienes supuestamente estamos hartos de es-
tereotipos y de que nos vean a todos como “la loca”,
pero en realidad parece que estamos muy cómodos
con ello, pues dadas las reacciones que pude ver en
las redes sociales sobre esta noticia, parecían reafir-
mar eso que todos dicen sobre nosotros…
Como ya he expresado en anteriores ocasiones, no
estoy de acuerdo con ello, pero resulta ser que ten-
emos tan interiorizado ese discurso de cómo debe ser
el gay, que lo reproducimos sin darnos cuenta (ojo, sé
que muchos dirán “yo no”, pero en general, sucede
aunque sea en pequeñas escalas), ¿no me creen?
Cuántos aquí son fashion victims, o esclavos del gym,
amantes de los musicales, gustosos del pop… por
mencionar algunos… y no digo que esté mal, pero hay
que entender que como seres humanos que somos
cada cabeza es un mundo y hay un sinfín de diferen-
cias…
A mi realmente me preocupa que esto suceda pues,
quién dicta realmente cómo debe ser un homosexual,
y peor aún, ¿por qué debe existir un paradigma del
hombre gay? Lo entiendo perfecto desde la parte
mercadológica pero en verdad trasladarlo al aspecto
social resulta realmente alarmante pues de ahí se de-
sprenden muchos otros temas que conllevan a prob-
lemáticas de las que tal vez no nos percatamos…
Qué maravilloso sería que simplemente fuéramos
un ser humano, sin etiquetas, y que no tengamos
que cumplir ciertas características para pertenecer
a determinado grupo, ¿no sería genial que aun con
nuestras mil diferencias pudiéramos convivir todos en
armonía y sin fracasar como gay (o lo que sea) por no
ser igual a la mayoría? Vamos cambiando cómo nos
vemos a nosotros mismos como comunidad para que
desde fuera la mirada sea distinta.
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