Lo que es cierto, es que Brasil nos ha dejado una
fusión de sentimientos, el eterno sueño de ver a
México levantar una copa de la FIFA. Hombres gua-
pos bañados en sudor y con cuerpos esculturales.
Fotografías impresionantes de aficionados de todo el
mundo, con una entrega y pasión. Los mejores lugares
que las naciones anfitrionas preparan para recibir al
turismo y un derroche arquitectónico para lograr que
los estadios alberguen la mayor cantidad de humanos. los tiempos extras y la ronda de penales, exigir
repetición para aclarar las jugadas que generaron
polémica y sudar todas aquellas toxinas que viven
en tu ser. El futbol tiene sus ventajas, encontrarlas es
imaginación de cada quién. Mientras tanto, mira a los
hombres guapos que entregan su cuerpo al deporte y
diviértete con algún despistado que necesite un poco
de apapacho porque su equipo ya no se encuentra en
la contienda.
Yo no sé si exista alguna mayor preocupación de los
deportistas cuando se enfrenta a este reto que sólo
se vive cada cuatro años y dura aproximadamente
un mes. No sé qué más le pueda importar al público
que mira el espectáculo, sin embargo yo sé que para
muchos de nosotros, estar entre los brazos de varios
futbolistas puede ser una pasión. Imagina que lle-
gas a la cama con tu novio, portando su uniforme
del equipo que le encanta, recorrer su cuerpo poco
a poco y dejar caer esos pantaloncillos apretados y
su playera, despojarlo de las espinilleras y tacos de
futbol. Jugar a que anotan y meten gol en lo más pro-
fundo de su cama y dejan para la mañana siguientes ¿Me faltó algún elemento? Mientras tanto voy a pre-
parar mi cancha para poder disfrutar todo lo que se
presente.