Dfños 11 dfños11 | Page 7

EL JARDÍN DE ADÁN Por: Harry Legnar harry@tres-tercios.com @harrylegnar H ace unos días me encontraba viendo una película que abordaba la temática gay, y hubo una frase que me llamó mucho la atención, “no puedes culpar a los demás por ser como son”, y cierta- mente así debería de ser, sin embargo sólo basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que todo el tiempo estamos juzgando y condenando a los diferentes a nosotros. Bien dicen que no hagas lo que no quieras que te hagan, y esa es una verdad que deberíamos aplicar todos los días en todo momento de nuestra vida, ¿a dónde quiero llegar con esto? Pues bien, como comunidad LGBTTTI… exigimos respeto a nuestros derechos y a nosotros mis- mos como individuos y como seres humanos. Condena- mos y nos indignamos con acontecimientos como los de Rusia, Nigeria o Uganda, como los ocurridos en nuestro país, en nuestro estado, en nuestra ciudad e incluso en algunos casos hasta en la propia casa. Pero en qué momento el discriminado se convierte en discriminador, al parecer todo el tiempo, por el simple hecho de no ser como uno mismo, por ser, moreno, blanco, alto, bajo, gordo, delgado, por no tener múscu- los, por adoptar determinado rol, por ser hombre, mu- jer, gay, bisexual, lesbiana, trans… en fin, podría seguir con una larga lista, pero esas diferencias, que a esta al- tura del partido parecieran tan insignificantes, siguen siendo todo un problema y generan una gran estig- matización. Entonces ¿Cómo pretendemos ser respetados si no comenzamos a hacerlo entre nosotros mismos?, si nosotros que somos los “otros” no podemos si quiera convivir armónicamente entre nos, ¿cómo podemos exigir algo que no damos? Ya lo decía Einstein, si quieres obtener resultados diferentes haz cosas diferentes, por lo tanto, tal vez si comenzamos haciendo esa diferencia, ese cambio, poco a poco logremos cambiar la forma en que somos tratados, ¿por qué no intentarlo? 5