Después del amor Después del amor | Seite 8

Sentir la vida

Era una mañana soleada, algo fresca. Caminaba por la acera, ensimismada, confiada. Era la primera vez en mucho tiempo que se sentía segura, no sentía miedo y era una sensación agradable. Seguía caminando por la calle ignorando a la gente que pasaba a su lado de aquí para allá.

Alguien le gritó desde atrás con desdén "¡eh! ¡espera!¡tengo que hablar contigo! No dijo nada, sólo le miró a los ojos, era la primera vez que lo hacía en mucho tiempo.

"Si me escuchas sólo un momento te dejaré en paz, ya no te molestaré nunca más, de verdad ¡escúchame! Y te prometo que ya no volverás a verme".

"¿Me lo prometes? ¿me das tu palabra?" dijo segura, sin miedo.

"Sí, sí, claro" titubeó sorprendido. "Te prometo que no volveré a decirte nada, ni a acercarme a ti, nunca más, ni a mirarte, si me perdonas no volverás a verme ¡te lo juro!".

"¿Me lo juras de verdad?" Le dijo mirándole con el rabillo del ojo.

¡Sí, te lo juro! contestó retrocediendo un paso, asustado, y su voz ya no era tan segura.

"¿Ahora tienes miedo? ¡pues yo no, ya no te tengo miedo, maldito, y ya no te creo! ¿cuántas veces me has dicho lo mismo? ¡qué ya no me molestarías más! ¿cuántas veces me acosaste, me humillaste, me perseguiste, me amenazaste, me insultaste, y me juraste que no lo volverías a hacer? ¿cuántas veces me pediste después perdón y me prometiste que me dejarías en paz? ¿Cuántas veces te perdoné, pensando que tal vez tenías razón, que todo era culpa mía? ¡qué torpe fui! ¡cuántas veces con tu voz dulce me creí que todo eso era porque me querías!

Subió las escaleras hasta el pórtico del juzgado donde le esperaba su abogada. Poco tiempo después se encontraba sentada frente al juez. Por primera vez en mucho tiempo no sentía miedo y segura de que estaba haciendo lo que debía

.

Unos meses después llegó una carta certificada del juzgado. Le habían condenado. Dobló la carta y la echó sobre las ascuas de la chimenea. Ahora se sentía con fuerza para volver a llevar su vida, a la que había dejado de lado. Tenía ganas de volver a sentirse viva.