DESDE EL SOFA DESDE_EL_SOFA1 - Page 12

PUEDE QUE USTED ; Sin saber porque se le pongan los pelos de punta .
SI ESTO ES ASI ; Usted no se preocupe , ya que estos síntomas suelen ser habituales para más humanos de los que usted se pueda llegar a imaginar .
EL SOFA Y EL CERROJO
Lo veo , veo el cerrojo con toda naturalidad . Entra Elvira y se sienta junto a mí , ya esta aquí , fuego en sus labios , mil , palpitaciones se precipitan sobre sus caderas , ! Quiere saber por que la amo ¡ y cuanto más me quiere más la amo , y de que forma me provoca , y mientras chupo su botón , pienso como ella se sentirá al lado de mi chirimbolo , lo ha advertido , lo manosea con abundancia , no tiene explicación pero me place beber su roció , sus labios destilando aromas celestes , su vientre saturado de aromas poderosos , y su deposito como absorbe mi pichulina , que lo envuelve y lo hace gozar de divinos sabores , ..... El caudal de su cuerpo , sus labios , su lengua , su raja pegada a mi falo , que lo pone cachondo en grado supremo , mientras la vara rígida aspira los licores que va destilando esa gruta bordeada de pelo rizado , que se pierde en los labios bajos , que pletóricos de erotismo exhiben el placer que mana entre dos labios rosas , que besan precipitada y alocadamente , al aparato perdido entre los andurriales de su laberinto sensual de juegos y de placer , para que un capullo avance sobre su caverna , bordeando antes esa ribera que se pierde entre las nalgas . Elvira palpita entre los bordes de su prisión , como no sucumbir ante tanto encanto , como prolongar el placer en este pabellón blindado y sin cerrojo , y en este sofá aterciopelado , mientras paseo sus carnes que se agitan , al ritmo de las lamidas que palpitan , y la penetran fogosamente , y ponen mi interior súper caliente . Aspiro cada chupada cual gota de licor dulce , que su cuerpo encantado va destilando , me aprovecho asta la saciedad de su amable cuerpo , que tiernamente va cambiando de postura , sin perder contacto con el sagrado recinto , ahora abierto de par en par , reluciente dulce en satisfacciones , antro de placer y cálida prisión que penetro y registro , cual precepto de obligado cumplimiento , para colmarla de satisfacciones , y mientras mis manos van labrando sus nalgas cual campo florido , y mientras tiembla entre estos dedos que cual riachuelo discurren por esa columna que lanza chorros de lava sobre el canal de su raja , para satisfacer esa curiosa comezón que surgió mientras estaba acostado , hace escasamente hora y media , y pensaba si mi virilidad seria suficiente para colmar a la sensual Elvira , “ que tonto ” Estaba acostado sobre el sofá y pensaba en un juego , bueno también necesitaba que ella se balancease sobre mis muslos , de pronto se habré la puerta , y Elvira que aparece en bata , corre el cerrojo y viene hacia el sofá . Su rostro de felicidad , su cuerpo semidesnudo buscando el lecho , sus brazos tentándome , sus dedos calando en mi carne , a mi cuerpo le gustaba y le apetecía , y asta lo colmaba de gozo , mis ojos deseguida penetraron , deseguida penetraron en su blancura . Rápidamente se deshizo de la bata , de su camisón de satén negro , de sus blancas bragas de encaje , sus pechos al aire , sus pezones erguidos en el centro , plantada ante mí contemplándome erguida e impaciente , por deslizar sus muslos sobre mi pelvis , sonríe y levemente se desliza sobre el sofá , mis manos impacientes por recorrer sus músculos , su bello pubis , la espalda las nalgas , todo poniendo mi virilidad a prueba , todo perdiéndose en mi cuerpo . Sin duda me desprendo de toda la ropa , me coloco en buena posición de combate , y la aproximo sobre mí pecho , Elvira hierve , mi miembro puro nervio golpeando sus muslos , ella pegada a mi y yo junto a ella , sus manos encuentran mi instrumento , ya esta buscando la penetración , mis manos en su trasero diciendo que si , lo conseguimos hacer , sucedió suave y lentamente , definitivamente me pose sobre su reducto , yo perfectamente posicionado , me siento dueño de su raja , mi chirimbolo al visitarla , se impregno de dulce roció , que delicadamente lo agita y después descansa . La hermosa Elvira , mi amante amable ofreciéndome todo el placer que contenía su cuerpo , su raja , sus labios , su lengua , su boca , sus nalgas , yo solo le ofrecí mi chirimbolo , y el sofá aterciopelado que hizo de cama . Ella lo hizo todo , sus labios que me pasearon amorosamente , deliciosamente me
PUEDE QUE USTED; Sin saber porque se le pongan los pelos de punta. SI ESTO ES ASI; Usted no se preocupe, ya que estos síntomas suelen ser habituales para más humanos de los que usted se pueda llegar a imaginar. EL SOFA Y EL CERROJO Lo veo, veo el cerrojo con toda naturalidad. Entra Elvira y se sienta junto a mí, ya esta aquí, fuego en sus labios, mil, palpitaciones se precipitan sobre sus caderas, !Quiere saber por que la amo¡ y cuanto más me quiere más la amo, y de que forma me provoca, y mientras chupo su botón, pienso como ella se sentirá al lado de mi chirimbolo, lo ha advertido, lo manosea con abundancia, no tiene explicación pero me place beber su roció, sus labios destilando aromas celestes, su vientre saturado de aromas poderosos, y su deposito como absorbe mi pichulina, que lo envuelve y lo hace gozar de divinos sabores, ..... El caudal de su cuerpo, sus labios, su lengua, su raja pegada a mi falo, que lo pone cachondo en grado supremo, mientras la vara rígida aspira los licores que va destilando esa gruta bordeada de pelo rizado, que se pierde en los labios bajos, que pletóricos de erotismo exhiben el placer que mana entre dos labios rosas, que besan precipitada y alocadamente, al aparato perdido entre los andurriales de su laberinto sensual de juegos y de placer, para que un capullo avance sobre su caverna, bordeando antes esa ribera que se pierde entre las nalgas. Elvira palpita entre los bordes de su prisión, como no sucumbir ante tanto encanto, como prolongar el placer en este pabellón blindado y sin cerrojo, y en este sofá aterciopelado, mientras paseo sus carnes que se agitan, al ritmo de las lamidas que palpitan, y la penetran fogosamente, y ponen mi interior súper caliente. Aspiro cada chupada cual gota de licor dulce, que su cuerpo encantado va destilando, me aprovecho asta la saciedad de su amable cuerpo, que tiernamente va cambiando de postura, sin perder contacto con el sagrado recinto, ahora abierto de par en par, reluciente dulce en satisfacciones, antro de placer y cálida prisión que penetro y registro, cual precepto de obligado cumplimiento, para colmarla de satisfacciones, y mientras mis manos van labrando sus nalgas cual campo florido, y mientras tiembla entre estos dedos que cual riachuelo discurren por esa columna que lanza chorros de lava sobre el canal de su raja, para satisfacer esa curiosa comezón que surgió mientras estaba acostado, hace escasamente hora y media, y pensaba si mi virilidad seria suficiente para colmar a la sensual Elvira, “que tonto” Estaba acostado sobre el sofá y pensaba en un juego, bueno también necesitaba que ella se balancease sobre mis muslos, de pronto se habré la puerta, y Elvira que aparece en bata, corre el cerrojo y viene hacia el sofá. Su rostro de felicidad, su cuerpo semidesnudo buscando el lecho, sus brazos tentándome, sus dedos calando en mi carne, a mi cuerpo le gustaba y le apetecía, y asta lo colmaba de gozo, mis ojos deseguida penetraron, deseguida penetraron en su blancura. Rápidamente se deshizo de la bata, de su camisón de satén negro, de sus blancas bragas de encaje, sus pechos al aire, sus pezones erguidos en el centro, plantada ante mí contemplándome erguida e impaciente, por deslizar sus muslos sobre mi pelvis, sonríe y levemente se desliza sobre el sofá, mis manos impacientes por recorrer sus músculos, su bello pubis, la espalda las nalgas, todo poniendo mi virilidad a prueba, todo perdiéndose en mi cuerpo. Sin duda me desprendo de toda la ropa, me coloco en buena posición de combate, y la aproximo sobre mí pecho, Elvira hierve, mi miembro puro nervio golpeando sus muslos, ella pegada a mi y yo junto a ella, sus manos encuentran mi instrumento, ya esta buscando la penetración, mis manos en su trasero diciendo que si, lo conseguimos hacer, sucedió suave y lentamente, definitivamente me pose sobre su reducto, yo perfectamente posicionado, me siento dueño de su raja, mi chirimbolo al visitarla, se impregno de dulce roció, que delicadamente lo agita y despu ͍́̈́)1ɵ̈́٥ɄєɕѽȁՔѕԁՕԁɅ)̰́ԁՄԁ̰́弁ͽɕɥ䁕ͽѕɍ)Ք鼁鼁ѽ́́Ք͕ɽɽͅєͅє