Pamela Denise Cervantes Castañeda
Psicología Médica
Dra. Engracia Castro Escobedo
Hospital Virtual
Hoy fuimos al hospital virtual, la verdad al principio no iba muy
entusiasmada, estaba cansada, me dolía la cabeza, me dolían
muc ho los ojos y no podía mantenerme muy despierta que
digamos, además las veces pasadas que fui, nos trataron de lo peor, el señor que
nos dio los recorridos se la pasaba amenazándonos con lo que nos podía hacer si
nos tocaba práctica con él en el hospital virtual, y no nos dejaba ni acercarnos a los
vidrios, asi que no esperaba mucho de este recorrido.
Pero ooooh sorpresa! Fue una
experiencia totalmente distinta! ? El
enfermero que nos dio el recorrido, nos
explicó lo que se hacía en cada área y
nos dio pequeñas demostraciones en
cada una de ellas, y fue tan
emocionante! Jamás había visto
ningún simulador encendido :D están
genialísimos! Cuando entramos a
terapia intensiva (o urgencias no
recuerdo bien la verdad, estaba
embobadísima con los simuladores) nos pusimos a tomarle el pulso al simulador! Y
responde ante la presión… fue tan emocionante sentir el pulso, bueno buscarlo,
encontrarlo, etc. El hecho de ver como “respiraban”, todo es muy similar a un
hospital (si ya sé que de eso se trata) y cuando el chavo nos dijo que podíamos ir a
prácticas con o sin docente fue aún más emocionante, ver que por fin podremos
darle uso a esas instalaciones de las que tanto presumimos, es como una
recompensa, ya que no tendremos que dañar a más animales, pero aprenderemos
mucho en ese hospital, la sensación con la que salí de ahí es indescriptible, porque
yo soy muy hummm miedosa, tímida, no sé cómo se le diga, pero normalmente
prefiero observar una o dos veces como se hace cualquier procedimiento antes de
animarme a hacerlo, ya que no me gusta hacer ningún tipo de daño, y en este caso,
el maniquí no siente, asi que, como nos explicó el encargado, no pasa nada si se
muere el simulador, o si hacemos mal el procedimiento, solo lo reiniciamos y listo!
Volvemos a empezar! :D