Descubriendo el humanismo 1 | Page 54

Antecedentes heredofamiliares: o o o o o o Padre: Marcos, 72, migraña, Jubilado Madre: Rita, 69, neurosis, hipertensión, artritis, Ama de casa Hijos: Alejandra, ninguna, estudiante Esposo: Rubén, 50, hipertensión, empleado estatal Abuela paterna: Cáncer Abuela materna: Diabetes Relaciones interpersonales: o Infancia: “era rebelde y emprendedora, crecí dentro de una familia cristiana y aprendí a hablar de Dios, había cosas que no entendía, pero aún así, hablaba de él, me divertía creando muñecas de trapo y juguetes de madera, cada vez que jugaba con mi hermano el salía herido jajaja en este periodo, aprendí diversos oficios y me gustaba mucho ayudarle a mi papá en todas las tareas de construcción, en casa, mi papá tenía muchos libros pero solo me dejaban leer la biblia, sin embargo, yo me las ingeniaba para leer libros a escondidas, los libros más valiosos para mi papá, los guardaba en un librero con llave, para mí, eran tesoros inalcanzables, así que cuando había oportunidad, leía acerca de la vida de Pancho Villa o del poder curativo de las plantas, en realidad, tenía muy poco tiempo para jugar porque mi día comenzaba muy temprano, yo preparaba los desayunos y los lonches de mis hermanos, antes de ir a la escuela, dejaba la casa limpia para ayudarle a mi mamá, y cuando regresaba de la escuela, debía ayudarle a mi hermano a hacer su tarea, eso no lo disfrutaba pero lo hacía para no tener problemas con mi mamá, desde niña, escuchaba que había actividades que mis papás etiquetaban como exclusivas de los hombres, y yo me pasaba la mayor parte del tiempo haciéndolas para que ellos entendieran que el ser niña no me restaba capacidad, desde la infancia, se me ocurrían negocios para tener dinero y comprar galletas, cuando iba a visitar a mis abuelos paternos, organizaba a mis primos para cortar duraznos que aún no maduraban y poníamos un puesto en la calle, no estaban ricos y a pesar de que las familias tenían duraznos en sus casas, siempre nos compraban, así que podíamos comprar galletas para nosotros”. o Adolescencia “seguía siendo rebelde, a esta edad, ya me disgustaba hablar de religión, no entendía como los seres humanos podían discutir y pelar por asuntos religiosos, ese Dios que me habían enseñado desde niña me causaba conflictos existenciales, fue en esa edad que me atreví a mostrar con más firmeza mi rebeldía e hice lo que nadie aprobó, dije si a un noviazgo con una persona católica, en esta relación aprendí lo que significaba el respeto a las creencias de las personas, también en este periodo, tuve mi primer acercamiento con una de mis pasiones, las matemáticas, Dios puso en mi camino un excelente maestro que me enseñó a saborearlas formulas y los problemas, a esta edad, la escuela me permitió acceder a libros de diversos temas y no desperdicié ni un instante, a partir de ahí, los libros no volvieron a tener llave para mí.