Descubriendo el humanismo 1 | Page 45

estar asi todos seriecitos y tranquilos, comenzaron a correr y a gritar, y no se diga a tronar los globos que les dimos!, nadie nos hacía caso y las enfermeras solo nos veían, ahí fue cuando dije “Dios mío ¿qué se supone que tenemos que hacer ahora?”. Pero se nos ocurrió jugar a las cebollitas y ¡BINGO! Los entretuvimos y nos entretuvimos, porque también nos tocó que nos jalaran, fue un gritar, correr, llorar, e ir y venir de los niños, unos eran en extremo agresivos, muchos no querían jugar, otros querían estarnos abrazando o que los cargáramos, etc. Yo sentía que no nos dábamos abasto porque éramos poquitos, pero al final las enfermeras nos ayudaron y los controlaron, después de cómo una hora de jugar, correr, cargar y platicar fuimos a romper las piñatas! Jamás vi un descuartizamiento tan rápido de una piñata! En un momento, la segunda piñata se cayó al suelo y los niños comenzaron a arrancarle pedazos y a darle palazos en el piso, sin fijarse en nada, yo entraba en crisis por los niños chiquitos pero nadie salió herido afortunadamente, les cantamos y les dimos la mitad de los dulces, porque los demás nos los quitaron y los guardaron para dárselos después, al final los mandaron a lavarse las manos y nos dijeron que si queríamos darles de cenar, nos indicaron las porciones que debíamos servir y las enfermeras acomodaron las mesas y a los niños, servimos primero la ensalada y cuando se la terminaron les dimos pastel y las enfermeras sacaron litros y litros de leche para acompañarlo, ahí si lo niños estaban sentaditos y algo más tranquilos, y como nosotros moríamos de hambre, nos comimos una galleta con ensalada :p , la ensalada se terminó, pero sobró pastel, mismo que nos repartimos entre nosotros y las enfermeras porque no habíamos comido. Fue una bonita experiencia, un poco desesperante al principio porque no sabía cómo actuar o que hacer, pero una vez que entré en calor y supe que hacer, fue muy divertido y bonito estar con los niños jugando y haciéndolos reír.