DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 462
Salvador Borrego
Cerca de la población rumana de Jassy la división panzer "Gross Deutschland", comandada
por el general Manteuffel derrotó a una masa de 500 tanques soviéticos de los tipos más
pesados, que trataban de capturar los pozos petroleros.
La creencia de que el comunismo judío y el pueblo ruso se hallaban tan mezclados
que no podía negociarse con éste separadamente, fru s tro la oportunidad de que la
invasión alemana de la URSS contara en 1941 con el apoyo de grandes masas rusas. Fue
hasta finales de 1944 cuando se hicieron algunos intentos de formar gobiernos estonianos
y letones, y de llevar al frente pequeños contingentes de rusos antibolcheviques. En los
servicios auxiliares de sanidad y abastecimiento trabajaban cientos de miles de voluntarios
rusos, llamados "hiwis", y su lealtad fue una prueba de lo bien dispuestos que se hallaban a
cooperar contra el comunismo. A finales de la guerra un batallón ruso lanzado contra el
Ejército Rojo logró que dos regimientos se pasaran a su lado. Pero ya era demasiado
tarde. Esos experimentos sólo
demostraron lo mucho que
habría podido lograrse por ese
camino, de habérse seguido
desde 1941.
En agosto de 1944,
cuando las masas bolcheviques
golpearon sangrientamente a
las puertas de la Europa
Central, ocurrió un hecho que
favoreció incalculablemente a
la URSS. El rey Miguel de
Rumania se comprometió en
secreto a traicionar la alianza
que su país tenía con
Alemania. El Primer Ministro
Ion Antonescu, fue advertido
por los alemanes de que algo
se gestaba y trató de
impedirlo, pero cándidamentee se presentó en el Palacio Real a solicitar facultades
especiales y el rey lo hizo aprehender.
Y las tierras sovieticas fueron sembradas de
cadáveres alemanes…Hasta el 30 de noviembre de
1944 habían perecido 1.911.000 soldados.
Desaparecidos, prisioneros o muertos en poder del
enemigo; 1.713.000. Mutilados que no podían volver a
combatir: 438.000. Hospitalizados: 774.000.
(Hitler tenía una gran estimación por Antonescu y sólo le reprochaba que no obrara
con mayor energía para dirigir los asuntos interiores de su país. En una ocasión le pidió
que los judíos que vivían en Rumania fueran conducidos al Reich, donde se ejercería
mayor vigilancia sobre ellos, pero Antonescu se negó. Posteriormente, cuando los rojos
entraron en Rumania, llevando como lideresa a la judía Ana Pauker, los israelitas rumanos
pasaron a ocupar los principales puestos de gobierno, desde los cuales pudieran ejecutar,
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