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DERROTA MUNDIAL
liberarlos y en su embestida destruyó 700 tanques, 150 piezas de artillería y 600 cañones
antitanque, pero la resistencia enemiga y la nieve la dejaron paralizada a 13 kilómetros de
los copados.
El general Von Zeydlitz, que junto con Von Paulus había sido capturado por los rusos
en Stalingrado, exhortó por radio al general Sternmermann para que capitulara,
haciéndole ver que lo sitiaban 35 divisiones soviéticas y que no tendría salvación.
Stemmermann se negó a rendirse, informó a sus tropas de la gravedad de la situación y
planeo el rompimiento del cerco sin fuego de artillería, para no delatar la dirección del
ataque.
La noche del 16 de febrero, durante una tormenta de nieve que cubría el suelo en más
de un metro, y con una temperatura de 10° a 20° bajo cero, se inició el ataque a bayoneta
calada, con objeto de hacer el menor ruido posible. En la madrugada del día siguiente los
alemanes consiguieron romper el cerco y reintegrarse al frente común. En Ia acción pereció
el general Stemmermann y fue inevitable abandonar a todos los heridos al desventurado
destinó que les esperaba en manos de los bolcheviques. Estos no tenían compasión para los
enemigos heridos, ni la pedían para los propios.
Aunque retrocediendo, cayendo y levantando, el frente alemán en Rusia seguía en pie.
Y aun era frecuente que se defendiera con duros zarpazos. El poder ofensivo de las fuerzas
soviéticas había descendido visiblemente, en particular el de su ya improvisada infantería, y
sólo así se explicaba que no hiciera trizas al frente alemán. Tan sólo en el sector sur
operaban 206 divisiones bolcheviques contra 60 divisiones de-los ejércitos alemanes 6º, 8º,
1º, y 4º, que desde 1942 luchaban sin descanso y que iban dejando jirones de sí mismo en
sus obligados repliegues de río en río. Del Don al Donetz; del Donetz al Dniéper, y del
Dniéper al Bug.
Hitler reunió a los comandantes del frénate oriental y les habló de la necesidad de
inculcar en el ejército la doctrina nacionalsocialista y de la importancia de acerar la fe en la
victoria. En una parte de su discurso lanzó una indirecta a los más altos jefes, diciéndoles:
"Porque si hubiera de suceder que un día nos viésemos en el último extremo, parece que en
rigor deberían ser los mariscales y los generales los que al instante supremo formasen el
cuadro en torno a la bandera".
Entretanto, continuaban las perturbaciones en el Alto Mando Alemán. Hitler se quejaba de
que Von Manstein no sacaba todo el provecho debido a los 221, 893 soldados de refuerzo
que le había enviado, en tanto que aquél respondía que los refuerzos le llegaban a gotas.
Von Manstein proponía un repliegue muy profundo para ahorrar tropas y Hitler alegaba
que eso alentaría a Turquía y a Bulgaria a aliarse con la URSS. Von Manstein se entrevistó
con Hitler y le insinuó que la dirección de la guerra era errónea y que dejara las
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