Cuícatl Rock Febrero-Marzo 2018 | 页面 34

-¿Qué consideran que le hace falta a la escena rockera y metalera nacional para crecer? -Actualmente considero que la escena está evolucionando y cada vez ad- quiriendo nuevos seguidores, por lo tanto es importante que las bandas se exijan una mayor calidad no solo como músicos sino también en cuestión de imagen y obviamente en su trabajo musical, México cada vez muestra más bandas con calidad internacional. Por lo tanto es importante seguir en ese camino, por otra parte es necesario que los fans además de asistir a los even- tos, adquieran los discos de las bandas que con mucho esfuerzo y dedicación logran grabar. Sin el apoyo de los fans es muy difícil que sigan surgiendo y creciendo las propuestas musicales. -¿Quiénes trabajan actualmente en Hellblast Records? -Está conformado por Enrique Díaz (Productor Musical) y Rubén Zúñiga (Productor Ejecutivo). Trabajamos a la par con Alex Damian (Audio Assault) quien es el desarrollador de Software que nos ha ayudado a dar el sonido poderoso en nuestras producciones. -¿Qué le falta o hasta donde quisiera llegar Hellblast Records? -Sinceramente pensamos más en el presente y trabajamos con metas cortas más que a largo plazo. Pero lo que sí sabemos es que queremos impulsar a todo el talento que hay en nuestro país, y principalmente en nuestro estado. Seguir creciendo en conjunto con nuestra escena por la cual aún hay mucho que hacer y sobre todo seguir aprendiendo de todas las bandas, esforzarnos por cada día ser mejores y brindar un servicio excelente. -¿Qué significado metafórico y/o literal tiene Hellblast Records para quienes lo componen? -Como lo comenté antes, HellBlast Records nace de la necesidad de producir música metal con un sonido potente, lleno de energía y calidad. El nombre salió precisamente de una técnica de batería que implementó Fotis Bernardo (ex Septic Flesh), ésta técnica permite al baterista crear un ritmo bastante extremo y técnico, cosa que como productor también bus- co generar en la música que se produ- ce en HBR. 34