Jorge se levantó y empezó a correr con Pepe Luis justo al lado de él. Cuando llegaron por fin a la puerta 7, se dieron cuenta de que ya estaba cerrada, Pepe pudo observar a el avión en el que se supone deberían estar viajando a Guanajuato por unas ventanas que daban a la aeropista.
Pepe Luis y Jorge no se quedaron con los brazos cruzados y rápido se acercaron a la recepción de la aerolínea y preguntaron por el próximo vuelo a Guanajuato, la recepcionista buscó en la base de datos de la aerolínea, y encontró dos lugares en primera clase de un avión muy lujoso, Pepe y Jorge no dudaron y rápido los compraron.
Ya adentro del avión los dos amigos se sentaron en sus asientos de piel reclinables, con portavasos y pantalla de plasma al frente de cada asiento, se les acerco la azafata del avión y les pregunto.
-¿no son gustosos de la reserva especial de vino de la compañía?.
los dos solo asintieron con la cabeza y una gran sonrisa se les dibujó en el rostro, al cabo de unos pocos minutos, se acerca de nuevo la azafata y les entrega su pedido, pero para ellos no era suficiente y pidieron más y más, hasta quedar muy mal.
Al aterrizar ya borrachos se dieron cuenta que se subieron al vuelo equivocado y llegaron a la ciudad de Tokio, Japón. Asustados los dos amigos se confundieron por el extraño idioma de los japoneses y desconcertados se recostaron en el piso del aeropuerto, sin embargo Jorge se sentía muy mal y empezó a vomitar y orinar en la alfombra del aeropuerto, desgraciadamente llegó un policía y los tuvo que detener por hacer eso.
Llegando al penal se durmieron, ambos al despertar no recordaban nada de lo sucedido, ellos muy asustados y angustiados llamaron a la embajada de México para que los asesoraran.
La embajada mandó aun hombre a que los sacaran del penal y así pudieran ir de regreso a México.