Leonardo da Vinci ya por sus últimos años de vida entre los años 1501 y 1512 tuvo una gran idea, de representar una vez más a la virgen y al niño pero esta vez con otra mujer llamada Santa Ana sin embargo al igual que ya varias otras obras no la termino, al parecer Leonardo no era usual que terminara sus obras o siempre tenía uno que otro imprevisto que le impedían acabar sus obras.
Santa Ana es la mujer más grande la cual parece estar un poco más arriba que los otros, la virgen esta apoyando su peso sobre Santa Ana y tratando de tomar al pequeño niño, ¿Quién era ese niño? Este pequeño niño era Jesús, sin embargo en esta pintura también podemos observar que hay algo blanco que el niño Jesús quiere quiere tomar o está jugando con él, y este cordero tiene como un símbolo ósea que no solo representa a un cordero sino que representa algo más.
El cordero representaba algo más, mejor dicho a alguien más pero ¿Quién? ahí en la imagen se refiere a San Juan y en cierto tipo está jugando con el niño Jesús, entre la virgen y el niño esta como una relación en la cual entrelazan profundas miradas que le atribuyen cohesión a la composición.
La madre de la virgen esta al mismo tiempo como observando el panorama de la mirada intensa que se llevaba a cabo, también podemos observar que al reverso de las mujeres se desarrolla un paisaje rocoso, con abundantes arboles a las orillas y en el centro parece como hielo o un azul un poco diferente más tenue que un azul cielo.
Otro significado del niño Jesús con el cordero es una simbolización de su propio sacrificio porque en la biblia se menciona que iría como un cordero a su muerte.
Aquí tuvo como una última influencia debido a que ya era de edad avanzada sin embargo no terminó su obra por completo, pero al final tuvo un gran impacto por la teoría renacentista.
VIII. La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana