“Fue la primera vez que el artista aborda este tema iconográfico, luego repetido a lo largo de su vida con diversos tratamientos, que ponen de manifiesto su evolución artística y espiritual.
La última de esta serie de Piedades sería la denominada Piedad Rondanini, que dejó inacabada al caer enfermo y morir, y cuyo patetismo, que anticipa el barroco, nada tiene que ver con la serenidad clásicamente renacentista de esta obra de juventud.” (Gombrich, 1950: 197)
Para él está escultura representaba mucho para él ya que el siempre dijo que imaginaba a su madre, y que desde el momento que la empezó a hacer no sabe cómo, pero el aseguraba que sentía el poder divino, ya que la imagen siempre se iluminaba con una luz muy ligera al igual que dependía de los días santos, por ejemplo en diciembre se iluminaba mucho sin importar que el cielo estuviera nublado ya que una luz bajaba desde la nada para iluminar a su máximo esplendor la obra, y por esto y más esta obra representa mucho al igual que muchas otras más.