II. Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564)
Durante su primer periodo como pintor, este artista realizó el Tondo Doni (Galeria Uffizi), donde aparece la sagrada familia con un magnifico fondo de efectos desnudos; esta pintura es de inspiración pagana, propia del mundo adolescente que le tocó vivir a Miguel Ángel en Florencia; después fue encargado justamente con Leonardo para decorar el salón del consejo del palacio de la señoría, donde Miguel
Ángel habría de pintar la batalla de Cascina, y donde se habrían enfrentado estos dos magnates de “la pintura”. Miguel Ángel si terminó su obra, pero se perdió rápidamente y sólo se conservan algunas composiciones en dibujo que por lo convulsivo de las figuras y la lucha del sufrimiento nos recuerda muchas de las actitudes que luego hará en Roma. Reinando Julio II, el artista llega a la ciudad del Tíber y de 1508 a 1512 decora la bóveda de la capilla Sixtina.
Al principio sólo pensó en pintar la parte alta de la bóveda, pero en un segundo proyecto amplió su obra pictórica hasta los arranques de la bóveda donde alternan pechinas y lunetos. Son 343 figuras y abarca el tema del Génesis desde la creación hasta Moisés.
Miguel Ángel quiso expresar en está bóveda el retorno del hombre a la tierra hacia Dios y que, según la doctrina neoplatónica, el alma atraviesa varias etapas como la vocación cristiana, que la conduce hacia lo divino, para ascender en su último hacia aquel que lo creo. (Lozano, 1976: 56)