Para ello, no duda
en extender el Canal
hasta la ciudad de
Santander, donde
debía de terminar
según el proyecto
original. Todo ello en
enclaves geográfi-
cos determinados,
como Alar del Rey,
Tamariz de Campos,
Frómista, Dueñas o
Medina de Rioseco.
Juan
Mons
presenta un Canal
radicalmente dife-
rente, con un pasaje
marítimo revelador.
El objetivo es dar
una nueva vida al
cauce, un nuevo
sentido, una nueva
finalidad, siempre
en el escenario de la
ficción, del sueño. Si
el Canal fue el fruto
de un sueño ilus-
trado, Mons ilustra
su particular sueño
sobre los nuevos
usos de esta obra
de ingeniería que