Cuidados en juego- Nivel primaria nivel_primario_cuidados_en_juego | Page 124

Por ello acercamos esta herramienta, con talleres que quieren ser una excusa para generar un intercambio entre adultos, que nos permita abordar los temas, generar una perspecti- va alojadora de nuestras propias preocupaciones y de las inquietudes de nuestros chicos y chicas. Buscaremos, de manera comunitaria, hacerle lugar a nuestras experiencias e ir encontrando modos de abordaje y acompañamiento del proceso que estarán haciendo los estudiantes en la escuela. Las propuestas siguen las agrupaciones temáticas que hemos denominado “ejes”, y encon- trarán un taller para cada uno. Pueden realizarse antes de comenzar el abordaje del eje con los estudiantes o en la modalidad que se crea más conveniente. También puede convocarse a familiares y otros miembros de la comunidad educativa, ya que lo importante es que los adultos hagan una experiencia de sentido y construcción colectiva en torno a la temática. El rol de quien o quienes coordinen estos espacios será clave, ya que se trata de propuestas posibilitadoras de encuentros y experiencias, lo que prioriza que la palabra circule desprejui- ciadamente. Al mismo tiempo, no agotan los temas teóricamente, sino que dejarán el camino abierto para que la comunidad, si así lo quiere, siga indagando y encontrándose. El taller se desarrolla a partir de una actividad motivadora –en muchos casos parecida o igual a la que se propone para los estudiantes–, en la que se da la posibilidad de compartir experiencias y un texto de apoyo para leer y reflexionar. El desafío es entonces aceptar que, como adultos, también tenemos dudas e incertidumbres sin que esto nos paralice; saber que hablar del tema y encontrarnos nos habilita a estar disponibles para otros, cuestionar la lógica de consumo y pensar juntos la manera de construir una lógica de cuidado. Llamamos lógica de consumo a una manera de funcionar y de actuar que rige al conjunto de nuestras prácticas sociales: alimentar, educar, criar, entretener, etc. Si bien estas prácticas no son nuevas, bajo esta lógica se llevan adelante de un modo particular, obedeciendo reglas de individualismo, de soluciones inmediatas, de otorgamiento de identidad por lo que se tiene y no por lo que se es. Estas maneras de actuar las podemos tomar como propias -sin quererlo o decidirlo explícitamente- por formar parte de la compleja red de relaciones que compone nuestra vida social, cada vez más mercantilizada. Regula de tal forma nuestras relaciones con los demás y con el mundo, que promueve y contribuye a que se formen socialmente sujetos que piensan y sienten antes como consumidores que como sujetos de derecho. Al mismo tiempo, entendemos que la lógica de consumo se encuentra en tensión con la lógica y las prácticas de cuidado. La lógica y las prácticas de cuidado tienen que ver con la promoción de vínculos y lazos cooperativos, de saberes, valores y hábitos para una vida saludable; con propiciar el cuidado de sí, de los otros y del ambiente; con la aceptación del conflicto y con facilitar la expre- sión de sentimientos, emociones, ideas y opiniones; con dar la oportunidad a niños, niñas y adolescentes de ser protagonistas y creadores; con la búsqueda de tiempos que no queden atados a la urgencia y la solución; con favorecer la integración a la cultura y sus normas; con el respeto a las creencias y valores de cada uno; con la presencia de adultos capaces de sostener y alojar. Todo eso contribuye a que se formen socialmente sujetos que piensan y sienten desde el lugar del cuidado y el respeto. 124 En el recorrido de los talleres encontrarán algunas conceptualizaciones sobre los consumos problemáticos y sobre su inscripción en la sociedad de consumo. Siempre se hará un esfuerzo por tensionar la lógica de consumo hacia las prácticas de cuidado que creemos fundamen- tales para la prevención.