Así pasaron las cosas...
En una tarde lluviosa y fea del mes de octubre, en la vereda de la casa de
Veremundo, justo en frente del cementerio, un chico resbaló pisando una cáscara
de banana, dio saltos y brincos, de tal modo que salió volando y su cabeza se
desprendió del cuerpo y cayó en la boca de una gargola.
Otro chico que pasaba por allí observó lo sucedido y se encontró con
esqueletos vivientes, vampiros, zombies, fantasmas y seres sobrenaturales.
El chico, llamado Dave, casi se desmaya, pero pudo sobreponerse. Con
furia, agarró una roca y la lanzó a uno de los esqueletos. Así le sacó la cabeza, la
cual salió volando y cayó cerca de su cuerpo. Dave, del susto, se desmayó.
Cuando despertó, quiso irse, pero sorpresivamente se dio cuenta que estaba
dentro del castillo de Veremundo. Luego dio un paso e increíblemente se
encontró en un dormitorio lleno de monstruos.
Dave huyó rápidamente. En el camino se encontró con Veremundo. Ambos
salieron del castillo e informaron lo sucedido a la policía.
Finalmente el muchacho se hizo amigo del sobrino de Maruja y aún hoy
suelen encontrarse en la vereda para conversar y tomar unos brebajes hechos por
el sirviente Jesuso.
Autor: Johan
Johan