El misterio de la computadora
Una mañana, mi mamá y yo fuimos al trabajo de ella y mi tía se quedó en mi casa cuidando a mi perro. Cuando volvimos al mediodía mi mamá me quería prestar su computadora, pero no la encontré por ningún lado. Después fui a jugar con mi perro, noté que tenía una herida en la pata y sangre en el lugar donde debería estar la computadora. Además la ventana estaba media rota.
Mi mamá llamó a un tal Johnson que era un detective. Cuando llegó dijo:
el ladrón, rompió la ventana, entró y se encontró con el perro, él lo mordió y empezó a sangrar; pocos segundos después, el ladrón sacó un cuchillo, se lo clavo en la pata, se lo sacó y se llevó la computadora. Al hacer eso dejó una mancha de sangre en el mueble con forma de la letra “F”. Buscamos todas las personas con nombre que empieza con “F” hubo Facundos, Franciscos y Felipes. Le revisamos la casa a cada uno y en ninguna casa habían pistas y nadie había sido hasta que un Fernando que era solitario y misterioso, confesó.