Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
Entonces dijo el criado a la arrendataria:
-Ahora os toca a vos, pues vuestro marido no ha podido recibir el segundo puntillón.
Pero ella exclamó:
-No, no, a las mujeres no se les pega.
Y abrió la otra ventana, porque le corría el sudor por la frente, pero recibió un puntillón que la echó
a volar por el aire, más alto todavía que a su marido, porque era mucho más ligera.
Su marido le gritaba:
-Ven conmigo.
Y ella le respondía:
-Ven conmigo tú, pues no puedo ir yo.
Y continuaron flotando en el aire, sin conseguir reunirse, y quizá flotan en él todavía.
En cuanto al joven gigante, cogió su barra de hierro y se puso en camino.
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