Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
El Joven Gigante
Un labrador tenía un hijo tan grande como el dedo pulgar. Nunca crecía y en muchos años su
estatura no se aumentó ni en un solo dedo. Un día que iba su padre a trabajar al campo, le dijo el
pequeñillo:
-Padre, quiero ir contigo.
-¿Venir conmigo? -dijo el padre-; ¡quédate ahí! Fuera de casa no servirías más que para incomodar;
y además podrías perderte.
Pero el enano echó a llorar y por tener paz se le metió a su padre en el bolsillo y le llevó consigo.
En cuanto llegó a la tierra que iba a arar, le sentó en un surco recién abierto.
Estando allí se apareció un gigante muy grande que venía del otro lado de las montañas:
-Mira, el coco, -le dijo su padre-, que quería meter miedo a su hijo para que fuera más obediente;
viene a cogerte. Pero el gigante, que había oído esto, llegó en dos pasos al surco, cogió al enanito
y se le llevó sin decir una palabra. El padre, mudo de asombro, no tuvo fuerzas ni aun para dar un
grito. Creyó perdido a su hijo y no esperó volverle a ver más.
El gigante se lo llevó a su casa y lo crió por sí mismo, el enanito tomó de repente una gran estatura,
creció y llegó a ser parecido a un gigante. Al cabo de dos años el gigante fue con él al bosque, para
probarle, le dijo:
-Cógeme una varilla.
El muchacho era ya tan fuerte, que arrancó de la tierra un arbolito con raíces. Pero el gigante se
propuso que creciera todavía más y llevándoselo consigo, le crió todavía durante otros dos años.
Al cabo de este tiempo, habían aumentado de tal modo sus fuerzas, que arrancaba de la tierra un
árbol aunque fuera muy viejo. Pero esto no era suficiente para el gigante; lo crió todavía durante
otros dos años, al cabo de los cuales fue con él al bosque y le dijo:
-Cógeme un palo de un tamaño regular.
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