Cuentos de terror | Seite 28

Juan y Erick del fuego, y Jesica y Cristal de la comida. Después comenzaron subiendo la montaña, de día, hasta llegar al sitio de campamento; dejaron las mochilas y empezaron a montar el campamento, todos se divertían: jugaron Uno y ganó Nayeli. A la noche, la comida estaba lista, comieron frente de la fogata y ya era hora de dormir. Ya estaban todos en las carpas: en la roja estaban Nayeli y Erick; en la otra gris Cristal y Jesica, Juan y Sergio en la verde. A las 3 de la mañana salieron Nayeli y Erick a caminar bajo la luz de la luna, se escuchó un grito muy fuerte y corrieron al campamento. Despertaron a todos preguntando si lo habían escuchado, pero nadie lo había hecho; de pronto se volvió a escuchar el grito, y esta vez todos lo oyeron. Sonaba a un grito de una niña, eso dijo Sergio. Cuando paró, todos se quedaron quietos y sintieron una brisa fría, empezaron a temblar, a sentir un hormigueo en el cuerpo. Se escuchó una rama rota, todos giraron, y del bosque salió caminando una niña totalmente blanca. Erick se le acercó lento preguntándole si estaba perdida. Cuando pestañeó, desapareció y la tierra se volvió negra. Prendieron las lámparas, y a la vez que se escucharon los pasos de la niña, las fueron apagando. Cuando estaban todas apagadas, Juan agarró un palo y vio a la niña, corrió hacia ella, los demás le gritaron que no se fuera, pero lo hizo y desapareció en el bosque. Nadie lo vio ni lo escucharon, todos estaban en silencio. Cuando se escucharon los gritos de Juan, todos se fueron corriendo, Nayeli se tropezó, Erick la intentó ayudar levantar del suelo, y cuando lo hizo, ya no estaban, todo estaba en silencio, y se escucharon los pasos, también risas. 28