Juan y Erick del fuego, y Jesica y Cristal de la comida. Después comenzaron
subiendo la montaña, de día, hasta llegar al sitio de campamento; dejaron las
mochilas y empezaron a montar el campamento, todos se divertían: jugaron
Uno y ganó Nayeli.
A la noche, la comida estaba lista, comieron frente de la fogata y ya era hora
de dormir. Ya estaban todos en las carpas: en la roja estaban Nayeli y Erick;
en la otra gris Cristal y Jesica, Juan y Sergio en la verde. A las 3 de la mañana
salieron Nayeli y Erick a caminar bajo la luz de la luna, se escuchó un grito
muy fuerte y corrieron al campamento. Despertaron a todos preguntando si lo
habían escuchado, pero nadie lo había hecho; de pronto se volvió a escuchar el
grito, y esta vez todos lo oyeron. Sonaba a un grito de una niña, eso dijo
Sergio. Cuando paró, todos se quedaron quietos y sintieron una brisa fría,
empezaron a temblar, a sentir un hormigueo en el cuerpo. Se escuchó una
rama rota, todos giraron, y del bosque salió caminando una niña totalmente
blanca. Erick se le acercó lento preguntándole si estaba perdida. Cuando
pestañeó, desapareció y la tierra se volvió negra.
Prendieron las lámparas, y a la vez que se escucharon los pasos de la niña, las
fueron apagando. Cuando estaban todas apagadas, Juan agarró un palo y vio a
la niña, corrió hacia ella, los demás le gritaron que no se fuera, pero lo hizo y
desapareció en el bosque. Nadie lo vio ni lo escucharon, todos estaban en
silencio. Cuando se escucharon los gritos de Juan, todos se fueron corriendo,
Nayeli se tropezó, Erick la intentó ayudar levantar del suelo, y cuando lo hizo,
ya no estaban, todo estaba en silencio, y se escucharon los pasos, también
risas.
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