Cuentos de terror | Page 25

―Es verdad, es mi culpa, yo lo hice. Pero ¿adiviná qué? No podés hacer nada, soy una parte de vos ―dijo este ser disfrutando de mi sufrimiento. Me tiré al suelo rogando para que esa “cosa” desapareciera. Abrí mis ojos y tenía lágrimas. Se acercó mi madre y me dijo: ―¿Estás bien? Estabas gritando y llorando como una loca. Lo único que me salió fue darle un abrazo, al cual ella correspondió y me dijo: ―Ya está. Seguro fue una pesadilla del estrés de la prueba. ―¿La prueba? ―le dije algo confundida. ―Sí, la prueba. ¿Hoy 15 no tenías prueba de algo? Me sequé las lágrimas con lo primero que encontré y lo dejé sobre mi almohada, y con una sonrisa me fui a desayunar. “¿Qué sueño loco, no?”, me dije mientras veía los guantes blancos sobre mi almohada. 25