para volverme. Decidí seguir esperando, hasta que por fin llegó. No sé porque
por qué habrá sido, pero tenía una sensación rara, un presentimiento, tampoco
le di importancia, en serio; estaba demasiado cansada. Frenó muy despacio y
entré temblorosa por la oscuridad y el ambiente turbio, hasta olía raro. Tardó
mucho en cerrar las puertas, era innecesario al no haber nadie. Yo iba
cerrando los ojos con el único objetivo de dormirme, y de pronto un apagón;
por un momento pensé que me había quedado dormida, pero no, de pronto
sentí que algo se acercaba, sentí la respiración de alguien, el calor de su
aliento. Comencé a gritar pero no me salía la voz y ahí, justo ahí, fue cuando
deje de entender lo que estaba pasando. De pronto volvió la luz y no vi a
nadie, solo quería bajarme en cuanto frenara en alguna parada, pero no
frenaba, seguía y seguía. En serio, no podía creer lo que estaba sucediendo.
¿Adivinen qué? ... Sí, de nuevo se apagó la luz y esta vez fue más violento, el
subte se sacudía entre curvas, se oía el ruido de muchas personas caminando,
bullicio… pero ¡¡¡¿sino si no había nadie?!!! Estaba confundida, las manos me
sudaban y comenzaba a escuchar voces, respiraba agitadamente, solo quería
salir, perdí la noción del tiempo. Para mí habían pasado horas, pero realmente
ni eso sabía, hasta que por fin frenó y se encendieron las luces, volvió la
calma. Corrí con todas mis fuerzas, jamás, pero jamás comprendí lo que pasó
aquella noche.
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