El absorber almas me es cansador; mi hermano ya lleva tiempo haciéndolo, a
diferencia de que su talento es paralizar y deprimir a la víctima llevándola a un
estado de inseguridad total que poca cordura puede recuperar, al pensar más
aquella persona peor es; y mi talento podría decir que es mi voz y figura, ya
que a diferencia de él, puedo tomar un cuerpo o crear una ilusión de ello para
atraer a una víctima más rápido y seducirla con mi dulce voz. A fin de
cuentas, la familia tenía razón, “que usara mi dulce voz para cantar o relatar
historias”, jaja. Y ahora solo me encargo de seguir aquel relato, mientras la
sed de venganza crece en mi hermano, pero ya somos uno.
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