Capítulo 3
La piedra que come terror
El eco le acerco aquel grito crispante.
Laura fue un imán que atrajo a los chicos: la rodearon como si ella pudiera por sí sola protegerlos de lo que había producido el aterrador sonido.
-Tal vez fue un perro o un gato -supuso Bruno
Siempre se las tira de valiente, pero la escasa luz de las lámparas que no se habían destruido por el sismo dejaban ver que estaba lívido.
-Aquí solo hay murciélagos, arañas, ratones... y no creo que hagan ese ruido -lo corrigió Martin, que trataba de dominar el temblor de la voz con escaso éxito
-En cambio, también se encuentra el único espécimen de un irresponsable y bestiumen que siempre nos mete en problema -recrimino Juanma a La Roca
-No es momento de pelearse -los contuvo Laura, preocupada, miraba hacia la boca del túnel por donde les habían llegado el rugido y luego al monto de rocas que tapaba la única salida.
-Me queda sin batería en el celu -anuncio Caro. Habían perdido cualquier contacto con el exterior hasta que los rescataran. Si algo faltaba desde cerca nuevamente se oyó el grueso, alarmante grito.
-¡Sea lo que sea, viene hacia nosotros! -alerto Gaby y se abrazó a Alejo. Ambas cruzaron sonrisas y, por un segundito, se sintieron reconfortados.
Juanma le preguntó a Laura que sabía ella acerca de la Piedra que come terror, a lo que ella solo contesto que se alimentaba de pánico, terror y miedo y les dijo a todos que les dieran de comer.
Los chicos sentían mucho pánico, pero no era suficiente según Laura.
A Martin se le ocurrió contar historias de terror como en los tiempos del antepasado. En ese momento comenzaron a contar sus miedos.