Cuadernos Médicos Sociales 2018; Vol 58 N°2 | 页面 15

los sujetos y las sujetas, un continuo cambio cultural y social en contrapunto con el determinismo de las continuidades sociales y culturales relativas a las identidades que refuerzan estereotipos de género y representaciones sociales para mantener el orden establecido.
De forma que, las personas pertenecientes al colectivo LGTBQ + constituyen tradicionalmente un grupo vulnerado en sus derechos fundamentales, que en este primer tercio del siglo XXI comienzan a consolidar la reivindicación de la igualdad. No obstante, la persistente limitación de los derechos de las personas LGTBQ +, la asimetría de género asociada a las mujeres sigue siendo profunda, más aún, los logros obtenidos durante los últimos doscientos años, han sido asimilados al orden androcéntrico produciéndose un desplazamiento del núcleo ordenador, es decir, el reconocimiento hacia las mujeres como sujetas de pleno derecho no es todavía suficiente para alcanzar la igualdad y romper la relación de asimetría estructural para reemplazarla por una lógica de relación horizontal entre iguales.
POR QUÉ ES IMPORTANTE ABORDAR LA TEMÁTICA DE GÉNERO
La relevancia de las desigualdades sociales reflejadas por el género, hacen que se construya un indicador específico que nutre al Índice de Desarrollo Humano( IDH)( 7) y que sea incluido en la agenda internacional de la ONU como el objetivo número 5 de desarrollo sostenible( 8) y como un tema transversal en la agenda 2030 de la Asamblea de las Naciones Unidas( 9).
Chile, es un país marcado históricamente por una desigualdad estructural( 10) que aumenta su desigualdad cuando se analiza su desarrollo desde la perspectiva de la desigualdad de género. En el informe de Desarrollo Humano 2016( 7), se muestra como el país forma parte del grupo de los países con un desarrollo muy alto, ocupando la posición 38 con un IDH de 0,847. Al ajustar el IDH a la desigualdad, el país baja 12 espacios permaneciendo en la misma categoría de desarrollo muy alto. Pero, al ajustarlo al índice de desigualdad de género, Chile desciende 65 espacios, bajando de la categoría de desarrollo muy alto a la categoría de desarrollo alto.
Estas cifras representan la complejidad de la desigualdad y la centralidad de la brecha de género en el desarrollo del país. Es preciso superar esta situación si se quiere establecer una sociedad chilena cimentada en los derechos humanos y
ORIGINALES: Formación en Salud y Género
en la democracia con perspectiva de género, que en palabras de Marcela Lagarde supone la construcción de otro tipo de relaciones democráticas y otro modelo democrático que incluya no solamente a las mujeres, sino que, más complejo aún, se modifique el posicionamiento de los hombres y se establezcan relaciones democráticas en el sistema sexo-género( 11).
En la intención de avanzar hacia la igualdad, Chile se adscribe a los lineamientos de la ONU y de la agenda 2030, junto con la propuesta de la UNESCO( 12) que determina la centralidad del género para una educación de calidad. Es destacable el rol que da a las universidades como agentes de cambio en la formación de personas a través del proceso educativo superior.
Cabe señalar, por lo relevante para la formación y educación de las personas, que estamos viviendo un cambio profundo en el sistema sexo-género marcado por la ruptura del binarismo. Es decir, el cuestionamiento de la heteronormatividad, lo que implica una objeción a la hegemonía de la heterosexualidad. Son las nuevas generaciones, quienes llevan la vanguardia en este cambio cultural en que se produce una distancia profunda con la generación antecesora, que dificulta la intersubjetividad en torno a los significados de la feminidad y masculinidad, pone en tensión las representaciones de los sexos y de las relaciones entre las personas, como también la institución de la familia tradicional y los valores de tradición puritana mantenidas en la cultura de la imagen y buen hacer. Esta brecha de género, es uno de los temas emergentes en la educación superior: Los académicos y las académicas son interpelados e interpeladas por su acrítica adscripción al orden preestablecido, normalizado a través de la naturalización de las desigualdades entre hombres y mujeres y comunidad LGTBQ +.
PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LA FORMACIÓN DE PROFESIONALES DE LA SALUD
Existe consenso en la importancia asignada al tema de implementar la perspectiva de género en la educación superior( 13)( 14) por ser una estrategia de inclusión, que posibilita enfrentar las desigualdades entre hombres y mujeres y comunidad LGTBQ +, para asumir un enfoque de derechos que permitan actualizar la construcción de una modernidad con mayor racionalidad simbólica, representando los valores propios de una modernidad radical en pleno desarrollo.
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Cuad Méd Soc( Chile) 2018, 58( 2): 11-16