Cuadernillo Kinetoscopio 2014 - I | Page 26

creación de una de las novelas más importantes del siglo XX y que marcó un antes y un después para el estilo periodístico y literario por igual. Así mismo, existió un antes y un después para Hoffman gracias a su interpretación en la película dirigida por Bennett Miller. Lo que rescata a Capote de ser un simple filme de esos que proclaman “basado en hechos reales” es la interpretación principal. Un gran actor secundario que pedía un papel protagónico como este. Hoffman no es solo fachada, imitación, recreación de la realidad; es la cara del trauma y las inseguridades del autor. La actuación es precisa, y tan extraña y mítica como el propio Capote, un hombre cuyas peculiaridades enmascaran su gran inteligencia y profundas heridas. Hoffman nos deja sin aliento, logra un acercamiento inusual sobre un personaje por todos conocido por sus extravagancias, y que gracias al gran actor gana en los silencios, en las lágrimas, en la sensación de indefensión y decepción, incluso en los momentos de la historia en la que el reconocido socialité se encuentra en una etapa deslumbrantes de la escena hollywoodense. Los sentimientos del personaje se pueden palpar en la escena, se traslucen a través de la presencia escénica de un hombre que se antoja totalmente apropiado para el papel. Nunca sobra ni falta nada en la actuación. Estaba claro, incluso desde antes de ganar su Oscar por este filme, que Hoffman era un actor inusualmente extraordinario. Siempre se distinguió por ir tan lejos como fuera posible y entender el comportamiento y hasta el alma misma de los personajes más incomprendidos e incluso detestables. Es probable que al final de su vida, hubiera sido el actor “especializado” en dar vida a personajes singularmente infelices, trágicos, repulsivos; pero en la totalidad de la obra que sí dejó, será siempre un placer verlo. Y fue una coincidencia feliz que Hoffman hubiera ganado el Oscar, el Globo de oro y todos los premios que le fue posible recibir, interpretando a Capote, tan solo porque a los miembros de la academia les encantan las transformaciones, las imitaciones, los cambios físicos, de peso, de sexo; pero la verdad es que pudo haber ganado por Happiness (1998), Magnolia (1999), Charlie Wilson’s War (2007) o The Master (2012). 26 Si lo que quiere es encontrar un Capote perfecto, es mejor buscar en otra parte, por ejemplo en la muy ejemplar interpretación que Toby Jones hizo en el también loable filme Infamous (2006), muy parecido en sus manierismos y apariencia. Pero la representación de Hoffman, aunque si muestra una adaptación, no es una imitación: es su propia creación, es una obra de arte, no de mímesis. El Capote de Hoffman es incluso más patético y necesitado que el real. Es un rol triste, un homenaje al autor. Después de los dolorosos acontecimientos que llevaron a la muerte del actor, es imposible no preguntarse cuánto del dolor que vemos en pantalla es en realidad el dolor de un actor excepcional, en constante lucha con sus tristezas personales, que al final le fueron imposibles de superar y acabaron con él. 27