Cuadernillo Kinetoscopio 2014 - I | Page 20

no le gusta de él mismo y aprendiendo a hacer cosas nuevas, y en el camino convertirse en mejor persona. No se trata de un cambio superficial, de un nuevo traje que alguien se pone. Es una transformación de algunos de sus defectos y en esa tarea pone todo su empeño, de manera bastante conmovedora, pues Jack es un hombre que conoce sus limitaciones. Pero ésta no es una película de autoayuda y de milagros, esto es un drama de seres imperfectos que no desean serlo tanto. La motivación que Jack nunca había tenido antes la encuentra en el amor de Connie, que ignora que ella es la musa que inspira a ese hombre para decidirse a ser mejor. La película no se centra en ellos, esta es una cinta coral. Tan importante como esa pareja es la que constituyen Clyde (John Ortiz) y Lucy (Daphne Rubin-Vega), cuyo apartamento era el epicentro de la obra de teatro y que acá se reserva para todas las secuencias de clímax del filme. Ambos sufren de tedio conyugal, de celos, de remordimientos. No son el mejor ejemplo que Jack pueda tener de lo que le espera si progresa su relación con Connie, pero son sus mejores amigos y a ellos recurre 20 siempre. Gracias a ambos está tomando las clases que necesita para superar sus debilidades. Pero lo que Jack parece no darse cuenta es que mientras él se ilusiona, Clyde y Lucy se desmoronan, carcomidos por dentro, derrumbados por el enorme peso que tienen los silencios, dudas y resentimientos de los que se han rodeado. parece una comedia de un hombre torpe que no le teme al ridículo, pero en realidad es un drama acerca de cuatro seres que arrastran diversos dolores y del modo en que los afrontan: con resignación, con rabia, con locura, con pasividad. Hay un especJack Goes Boating La ópera prima de Philip Seymour Hoffman es una película que no logra capturar al público mediante la identificación con los personajes. Sus protagonistas son distantes (es asombroso lo poco que sabremos de ellos al final del filme) y generan una incómoda sensación de “extrañeza” antes que empatía. Uno admira los esfuerzos de Jack por superarse y cambiar, y ya quisiera uno tener esa fuerza de voluntad, pero hay una dosis demasiado grande de patetismo en el personaje como para sentirlo entrañable e inolvidable, como ese Marty de la película de Delbert Mann (cuyo guion –y no es un detalle menor- lo escribió Paddy Chayefsky) que tantas ganas tiene de evocar en la conciencia cinéfila. Es probable que con otro tipo de guion –quizá no originado en una obra teatral- hubieran brillado con más intensidad las habilidades de este hombre para estar al comando de una puesta en escena, pero quiso tomar una senda segura para empezar una probable carrera como director que, sin embargo, solo llegó hasta aquí. No sabremos nunca hacia donde nos habría conducido. tro emocional muy grande aquí, pero el único que hace algo por y para sí mismo es Jack. Clyde y Lucy caminan conscientemente por un desfiladero afectivo y moral que terminará arrastrándolos como pareja. Al final Jack verá recompensados sus esfuerzos, independientemente de que las cosas con Connie prosperen o no. El cambio es todo suyo. Para mejorar su vida. 21