hermano Karl, mi hermana Lydia, mi madre, un muchacho de 13 años, de nombre Arthur Bieser, y una niña polaca de 9 años, de nombre Hedwing, se encontraban en la cocina. Habiendo estudiado el cuaderno, el teniente polaco dijo en polaco:
" No hace daño ". Se volvió y salió. Sin embargo, apenas había salido al patio trasero, se volvió a desencadenando tiros con su carabina, a la cocina. Fue primero mi hermano quien fue herido en el vientre; él cayó inmediatamente, pero todavía vivía. Después arrojó sobre mi hermana Lydia que cayó también; ella puede levantarse e ir hasta el jardín. La acostó en el suelo, pues la encontramos después de la llegada de las tropas alemanas. Ella tenía varias heridas, prueba de que a ún ha bía recibido heridas en el jardín, con instrumento percusor o por arma de fuego. Alrededor de dos horas más tarde, el médico militar alemán aún ató las heridas, pero durante la noche, sucumbió a las heridas recibidas.
Un tiro que el teniente polaco dio sobre mi madre, erró el blanco. El estudiante Bieser, de 13 años, fue herido en el hombro. El último tiro era para mí; yo estaba todavía en el pasillo. Los tiros, pero no me alcanzaron. Mi madre y yo- el estudiante Bieser y la alumna Hedwig huyeron- transportamos a mi hermano Karl, que aún vivía, en el atico, donde nos juzgábamos en abrigo. Él dijo varias veces que no a dela nta ba, que había de morir, y, de hecho, murió poco después. En ese tiempo, los soldados polacos incendiaron nuestro granero, y el fuego alimentado por el viento vio dar en nuestra casa, de modo que también se incendió. En la última hora corremos al air e libre y ya tuvimos que atravesar las llamas. Tuvimos que dejar al hermano muerto en el sótano, donde quedó incinerado junto a la casa. Después del incendio encontramos sólo los huesos. Cuando salimos del sótano, los soldados polacos ya habían abandonado el patio, se pararon, pero en el camino, junto a nuestra casa, tirado hacia el lado de donde venían acercándose las tropas alemanas. Dos horas después, las tropas alemanas llegaron.
En nuestra aldea, las tropas polacas incendiaron tres propiedades alemanas, mataron también al labrador Gatzke que tenía cerca de 32 años. Dictado en voz alta, aprobado y firmado. ass. Martha Baar.
El testigo prestó el siguiente juramento: " juro ante Dios Omnipotente y omnisciente que yo dije la pura verdad, que nada callé, ni nada añadí, como mienta que dios me castigue ". cerrado: ass. Hurtg as. Pitsch Fuente: WR I.
57. Entre el monton de paja en fuego.
El testigo Eduard Kunitz, carpintero y labrador en Wonorze, depuso bajo juramento: En la mañana del 7 de septiembre de 1939 llegó un destacamento de artillería polaca que se acuarteló en el lugar. Al día siguiente, los artilleros declararon que, detrás de ellos, venía la infantería polaca que mataría a todos los alemanes,