CRÍMENES POLACOS CONTRA LOS ALEMANES ÉTNICOS EN POLONIA crimenes_polacos | Page 29
El deseo de aniquilamiento de todo lo que era aleman, aumentado por un
profundo odio, y alimentado por la imprenta, por la radio, por la escuela, por el
púlpito, por la cuadra y por el propio gobierno, fue que provocó esa masacre (50).
Motivos materiales se notaron sólo en los robos practicados por los trabajadores
rurales polacos de la zona de Posen; todo lo demás sirvió para satisfacer el des eo de
vengarse del hombre alemán cuya superioridad cultural los polacos conocían -c omo,
alias, los polacos nunca perdieron, ante los alemanes, el complejo de inferioridad.
Durante los veinte años de dominio polaco, los miembros de la minoría alemana
fueron considerados y tratados, por las autoridades y por gran mayoría del pueblo
polaco (51), como "ciudadanos infieles". Los alemanes vivieron siempre en la
penumbra de la desconfianza polaca, de modo que los polacos nunca lograron una
atmósfera de lealtad y paz hacia los alemanes. La convivencia con los polacos
representaba para los alemanes un peligro constante en virtud del sistemático
trabajo de instigación chauvinista y de la falta absoluta de protección de parte de l a s
autoridades polacas. Este estado de cosas que ya existía ha ce años, se fue agravando
hasta el auge, en las semanas que precedieron al inicio de la guerra, desde que
Polonia había recibido de Inglaterra la garantía de que todo le era permitido en su
procedimiento provocador e infame. Fue, por lo tanto, la carta bla nca concedida por
Inglaterra, que alentó, no sólo políticamente, a Polonia, sino que también la inducía a
cometer toda suerte de barbaridades, y aún más, que hasta insinuó ese
procedimiento. Fue el deseo de aquellos provocadores de guerras, ingleses, de
aniquilar al pueblo alemán, que se patentó y se desveló, la vista de todo el mundo, y
en toda su bajeza y amoralidad. La responsabilidad por la sangre vertida corresponde
exclusivamente a aquella camarilla de "lords" ingleses cuyo dominio, en todo el
mundo, se basa en la fuerza, la mentira, la opresión, la crueldad y el asesinato; y es ta
responsabilidad se encuentra documentada, ante la historia, por todos los tiempos,
en esta obra que expone a la humanidad los horribles crímenes cometidos contra l a s
minorías étnicas alemanas, domiciliadas en Polonia, sirviéndose de pruebas
irrefutables.
(50) Es significativo para la actitud del gobierno polaco, tener el mismo rechazo, después del inicio de l a
guerra, la propuesta que le había hecho el Ministerio del Exterior por intermedio de la Legación suec a,
encargada de la defensa de los intereses polacos en Alemania, en el sentido de un intercambio de los
alemanes deportados de las zonas ocupadas por los alemanes hacia el interior de Polonia, contra
polacos que se hallaban sub el poder de los alemanes (DNB de 14/9/1939). Es nexplicable por qué el
gobierno polaco rechazó aquella propuesta hecha por consideraciones humanitarias.
(51) Donde y cuando un polaco se empeñaba seriamente a favor de un alemán amenazado, él era
intimidado por amenazas y fuerza hasta que desistió del intento a que lo compelía la conciencia. No
obstante, hubo polacos que se llevaron a cabo con civilidad y bravura: se sabe de personalidades y
trabajadores polacos que, exponiendo la propia vida, procuraron salvar a populares alemanes.